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Salmos

Salmo 1: Los dos caminos del hombre
Salmo 10 *: El Señor, esperanza del justo
Salmo 100 *: Propósitos de un príncipe justo
Salmo 101: Deseos y súplicas de un desterrado
Salmo 101 - I: Deseos y súplicas de un desterrado
Salmo 101 - II
Salmo 101 - III
Salmo 102: Himno a la misericordia de Dios
Salmo 102-A
Salmo 102-B
Salmo 102-I: Himno a la misericordia de Dios
Salmo 102-II
Salmo 102-III
Salmo 103: Himno al Dios creador
Salmo 103-I: Himno al Dios creador
Salmo 103-II
Salmo 103-III
Salmo 104 - I: El Señor es fiel a sus promesas
Salmo 104 - II
Salmo 104 - III
Salmo 105: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo
Salmo 105 - I: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo
Salmo 105 - II
Salmo 105 - III
Salmo 106: Acción gracias por la liberación
Salmo 106 I: Acción gracias por la liberación
Salmo 106 II
Salmo 106 III
Salmo 107 *: Alabanza al Señor y petición de auxilio
Salmo 108: Líbranos de nuestros enemigos
Salmo 109,1-5.7 *: El Mesías, Rey y Sacerdote
Salmo 11: Invocación a la fidelidad de Dios contra los enemigos mentirosos
Salmo 110 *: Grandes son las obras del Señor
Salmo 111 *: Felicidad del justo
Salmo 112 *: Alabado sea el nombre de Dios
Salmo 113 A *: Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo
Salmo 113 B *: Himno al Dios verdadero
Salmo 114 *: Acción de gracias
Salmo 115 *: Acción de gracias en el templo
Salmo 116 *: Invitación universal a la alabanza divina
Salmo 117 *: Himno de acción de gracias después de la victoria
Salmo 117-A *: Himno de acción de gracias después de la victoria
Salmo 117-B *
Salmo 117-I *: Himno de acción de gracias después de la victoria
Salmo 117-II *
Salmo 117-III *
Salmo 118,1-8: I (Aleph)
Salmo 118,105-112 *: XIV (Nun): Himno a la ley divina
Salmo 118,113-120: XV (Samech)
Salmo 118,121-128: XVI (Ain)
Salmo 118,129-136: XVII (Phe)
Salmo 118,137-144: XVIII (Sade)
Salmo 118,145-152 *: XIX (Coph)
Salmo 118,153-160: XX (Res)
Salmo 118,161-168: XXI (Sin)
Salmo 118,169-176: XXII (Tau)
Salmo 118,17-24: III (Ghimel)
Salmo 118,25-32: IV (Daleth)
Salmo 118,33-40: V (He)
Salmo 118,41-48: VI (Vau)
Salmo 118,49-56: VII (Zain)
Salmo 118,57-64: VIII (Heth)
Salmo 118,65-72: IX (Teth)
Salmo 118,73-80: X (Iod)
Salmo 118,81-88: XI (Caph)
Salmo 118,89-96: XII (Lamed)
Salmo 118,9-16: II (Beth)
Salmo 118,97-104: XIII (Mem)
Salmo 119: Deseo de la paz
Salmo 12: Suplica del justo que confía en el Señor
Salmo 120 *: El guardián del pueblo
Salmo 121 *: La ciudad santa de Jerusalén
Salmo 122 *: El Señor, esperanza del pueblo
Salmo 123 *: Nuestro auxilio es el nombre del Señor
Salmo 124 *: El Señor vela por su pueblo
Salmo 125 *: Dios, alegría y esperanza nuestra
Salmo 126 *: El esfuerzo humano es inútil sin Dios
Salmo 127: Paz doméstica en el hogar del justo
Salmo 128: Esperanza de un pueblo oprimido
Salmo 129 *: Desde lo hondo, a ti grito, Señor
Salmo 13: Corrupción y necedad del impío
Salmo 130 *: Abandono confiado en los brazos de Dios
Salmo 131-I *: Promesas a la casa de David
Salmo 131-II *
Salmo 132: Felicidad de la concordia fraterna
Salmo 133: Oración vespertina en el templo
Salmo 134-I *: Himno a Dios, realizador de maravillas
Salmo 134-II
Salmo 135-A: Himno pascual
Salmo 135-B
Salmo 135-I: Himno pascual
Salmo 135-II
Salmo 135-III
Salmo 136: Junto a los canales de Babilonia
Salmo 137: Acción de gracias
Salmo 138,1-18.23-24 I: Dios está en todas partes y lo ve todo
Salmo 138,1-18.23-24 II: Señor, tú me conoces
Salmo 139,2-9.13-14: Tú eres mi refugio
Salmo 14 *: ¿Quién es justo ante el Señor?
Salmo 140,1-9 *: Oración ante el peligro
Salmo 141 *: Tú eres mi refugio
Salmo 142,1-11 *: Lamentación y súplica ante la angustia
Salmo 143 *: Oración por la victoria y la paz
Salmo 143 - I *: Oración por la victoria y la paz
Salmo 143 - II *
Salmo 143,1-10 *: Oración por la victoria y la paz
Salmo 144-A: Himno a la grandeza de Dios
Salmo 144-B
Salmo 144-I: Himno a la grandeza de Dios
Salmo 144-II
Salmo 144-III
Salmo 145 *: Felicidad de los que esperan en Dios
Salmo 146 *: Poder y bondad de Dios
Salmo 147 *: Acción de gracias por la restauración de Jerusalén
Salmo 148 *: Alabanza del Dios creador
Salmo 149 *: Alegría de los santos
Salmo 15 *: El Señor es el lote de mi heredad
Salmo 150 *: Alabad al Señor
Salmo 16: Dios, esperanza del inocente perseguido
Salmo 16-I: Dios, esperanza del inocente perseguido
Salmo 16-II
Salmo 17,2-30 - I: Acción de gracias después de la victoria
Salmo 17,2-30 - II
Salmo 17,2-30 - III
Salmo 17,31-51 - IV: Acción de gracias
Salmo 17,31-51 - V
Salmo 17,31-51 - VI
Salmo 18 A *: Alabanza al Dios creador del universo
Salmo 18 B: Himno a Dios, autor de la ley
Salmo 19 *: Oración por la victoria del rey
Salmo 2: El Mesías, rey vencedor
Salmo 20,2-8.14 *: Acción de gracias por la victoria del rey
Salmo 21 - I: El siervo de Dios sufriente ora, y Dios le responde
Salmo 21 - II
Salmo 21 - III
Salmo 21,2-23
Salmo 22: El Buen Pastor
Salmo 23 *: Entrada solemne de Dios en su templo
Salmo 24: Oración por toda clase de necesidades
Salmo 24 - I: Oración por toda clase de necesidades
Salmo 24 - II
Salmo 24,1-11
Salmo 25: Oración confiada del inocente
Salmo 26: Confianza ante el peligro
Salmo 26-I *: Confianza ante el peligro
Salmo 26-II *
Salmo 27,1-3.6-9: Súplica y acción de gracias
Salmo 28 *: Manifestación de Dios en la tempestad
Salmo 29 *: Acción de gracias por la curación de un enfermo en peligro de muerte
Salmo 29 - I
Salmo 29 - II
Salmo 3: Confianza en medio de la angustia
Salmo 30,2-17.20-25 - I: Súplica confiada de un afligido
Salmo 30,2-17.20-25 - II
Salmo 30,2-17.20-25 - III
Salmo 30,2-6: Súplica confiada de un afligido
Salmo 31 *: Acción de gracias de un pecador perdonado
Salmo 32 *: Himno al poder y a la providencia de Dios
Salmo 32 - I: Himno al poder y a la providencia de Dios
Salmo 32 - II
Salmo 33: El Señor, salvación de los justos
Salmo 33 - I: El Señor, salvación de los justos
Salmo 33 - II
Salmo 34,1-2.3c.9-19.22-23.27-28 - I: Súplica contra los perseguidores injustos
Salmo 34,1-2.3c.9-19.22-23.27-28 - II
Salmo 34,1-2.3c.9-19.22-23.27-28 - III
Salmo 35 *: Depravación del malvado y bondad de Dios
Salmo 36: La verdadera y la falsa felicidad
Salmo 36 - I: La verdadera y la falsa felicidad
Salmo 36 - II
Salmo 36 - III
Salmo 37: Oración de un pecador en peligro de muerte
Salmo 37 - I: Oración de un pecador en peligro de muerte
Salmo 37 - II
Salmo 37 - III
Salmo 38: Súplica de un enfermo
Salmo 38 - I: Súplica de un enfermo
Salmo 38 - II
Salmo 39,2-13
Salmo 39,2-14.17-18: Acción de gracias y petición de auxilio
Salmo 39,2-14.17-18 - I: Acción de gracias y petición de auxilio
Salmo 39,2-14.17-18 - II
Salmo 4: Acción de gracias
Salmo 40 *: Oración de un enfermo
Salmo 41 *: Deseo del Señor y ansias de contemplar el templo
Salmo 42 *: Deseo del templo
Salmo 43: Oración del pueblo en las calamidades
Salmo 43 - I: Oración del pueblo en las calamidades
Salmo 43 - II
Salmo 43 - III
Salmo 44 *
Salmo 44 - I *: Las nupcias del rey
Salmo 44 - II *
Salmo 45 *: Dios, refugio y fortaleza de su pueblo
Salmo 46 *: El Señor es rey de todas las cosas
Salmo 47 *: Himno a la gloria de Dios en Jerusalén
Salmo 48 - I *: Vanidad de las riquezas
Salmo 48 - II *
Salmo 49: El verdadero culto a Dios
Salmo 49-I: El verdadero culto a Dios
Salmo 49-II
Salmo 49-III
Salmo 5,2-10.12-13 *: Oración de la mañana de un justo perseguido
Salmo 50 *: Misericordia, Dios mío
Salmo 51: Contra la violencia de los calumniadores
Salmo 52: Necedad de los pecadores
Salmo 53,3-6.8-9: Petición de auxilio
Salmo 54,2-15.17-24 - A: Oración ante la traición de un amigo
Salmo 54,2-15.17-24 - B
Salmo 54,2-15.17-24 - I: Oración ante la traición de un amigo
Salmo 54,2-15.17-24 - II
Salmo 54,2-15.17-24 - III
Salmo 55,2-7b.9-14: Confianza en la palabra de Dios
Salmo 56 *: Oración matutina de un afligido
Salmo 57: Oración indignada del justo
Salmo 58,2-5.10-11.17-18: Oración pidiendo la protección de Dios contra los enemigos
Salmo 59: Oración después de una calamidad
Salmo 6: Oración del afligido que acude a Dios
Salmo 60: Oración de un desterrado
Salmo 61 *: La paz en Dios
Salmo 62,2-9 *: El alma sedienta de Dios
Salmo 63: Súplica contra los enemigos
Salmo 64 *: Solemne acción de gracias
Salmo 65: Himno para un sacrificio de acción de gracias
Salmo 65 I: Himno para un sacrificio de acción de gracias
Salmo 65 II
Salmo 66 *: Que todos los pueblos alaben al Señor
Salmo 67: Entrada triunfal del Señor
Salmo 67-I: Entrada triunfal del Señor
Salmo 67-II
Salmo 67-III
Salmo 68,2-22.30-37: Me devora el celo de tu templo
Salmo 68,2-22.30-37 - I: Me devora el celo de tu templo
Salmo 68,2-22.30-37 - II
Salmo 68,2-22.30-37 - III
Salmo 69: Dios mío, ven en mi auxilio
Salmo 7: Oración del justo calumniado
Salmo 7 - I: Oración del justo calumniado
Salmo 7 - II
Salmo 70: Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud
Salmo 70 - I: Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud
Salmo 70 - II
Salmo 71 *: Poder real del Mesías
Salmo 71-I *: Poder real del Mesías
Salmo 71-II *
Salmo 72: Por qué sufre el justo
Salmo 72 - I: Por qué sufre el justo
Salmo 72 - II
Salmo 72 - III
Salmo 73: Lamentación ante el templo devastado
Salmo 73 - I: Lamentación ante el templo devastado
Salmo 73 - II
Salmo 74: El Señor, juez supremo
Salmo 75: Acción de gracias por la victoria
Salmo 75 I: Acción de gracias por la victoria
Salmo 75 II
Salmo 76 *: Recuerdo del pasado glorioso de israel
Salmo 77,1-39: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo a través de la historia de la salvación
Salmo 77,1-39 - I: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo a través de la historia de la salvación
Salmo 77,1-39 - II
Salmo 77,1-39 - III
Salmo 77,40-72 - IV: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo a través de la historia de la salvación
Salmo 77,40-72 - V
Salmo 77,40-72 - VI
Salmo 78,1-5.8-11.13: Lamentación ante la destrucción de Jerusalén
Salmo 79 *: Ven, Señor, a visitar tu viña
Salmo 8 *: Las maravillas de la creación
Salmo 80 *: Solemne renovación de la alianza
Salmo 81: Invectivas contra los jueces inicuos
Salmo 82: Oración indignada del justo
Salmo 83 *: Añoranza del templo
Salmo 84 *: Nuestra salvación está cerca
Salmo 85 *: Oración de un pobre ante las adversidades
Salmo 85,1-10
Salmo 86 *: Himno a Jerusalén, madre de todos los pueblos
Salmo 87: Oración de un hombre gravemente enfermo
Salmo 87 - I: Oración de un hombre gravemente enfermo
Salmo 87 - II
Salmo 88,2-38: Las misericordias del Señor sobre la casa de David
Salmo 88,2-38 - I: Las misericordias del Señor sobre la casa de David
Salmo 88,2-38 - II
Salmo 88,2-38 - III
Salmo 88,39-53: Lamentación por la caída de la casa de David
Salmo 88,39-53 - IV: Lamentación por la caída de la casa de David
Salmo 88,39-53 - V
Salmo 89 *: Baje a nosotros la bondad del Señor
Salmo 9 A: Acción de gracias por la victoria
Salmo 9 A-I: Acción de gracias por la victoria
Salmo 9 A-II
Salmo 9 B: Canto de acción de gracias
Salmo 9 B-I: Canto de acción de gracias
Salmo 9 B-II
Salmo 90: A la sombra del Omnipotente
Salmo 91 *: Alabanza del Dios creador
Salmo 91 I *: Alabanza del Dios creador
Salmo 91 II *
Salmo 92 *: Gloria del Dios creador
Salmo 93: Invocación a la justicia de Dios contra los opresores
Salmo 93 I: Invocación a la justicia de Dios contra los opresores
Salmo 93 II
Salmo 94: Invitación a la alabanza divina
Salmo 95 *: El Señor, rey y juez del mundo
Salmo 95 - I: El Señor, rey y juez del mundo
Salmo 95 - II
Salmo 96 *: Gloria del Señor, rey de justicia
Salmo 97 *: El Señor, juez vencedor
Salmo 98 *: Santo es el Señor, nuestro Dios
Salmo 99 *: Alegría de los que entran en el templo

Cánticos del Antiguo Testamento

1 Samuel 2,1-10 *: Alegría de los humildes en Dios
1Cro 29,10-13 *: Solo a Dios honor y gloria
Daniel 3, 26-29.34-41 *: Oración de Azarías en el horno
Daniel 3,52-57 *: Que la creación entera alabe al Señor
Daniel 3,57-88.56 *: Toda la creación alabe al Señor
Deuteronomio 32,1-12 *: Beneficios de Dios para con su pueblo
Eclesiástico 14, 20-21;15, 3-5a.6b.: Felicidad del sabio
Eclesiástico 31,8-11: Dichoso el hombre que no se pervierte por la riqueza
Eclesiástico 36, 14-19: Súplica en favor del pueblo de Dios
Eclesiástico 39, 13-16a: ¡Qué magnificas son tus obras, Señor!
Exodo 15,1-4.8-13.17-18 *: Himno a Dios, después de la victoria del mar Rojo
Ezequiel 36, 24-28 *: Dios renovará a su pueblo
Habacuc 3, 2-4.13a.15-19 *: Juicio de Dios
Isaías 5: La viña de mi amigo
Isaías 12, 1-6 *: Acción de gracias del pueblo salvado
Isaías 2, 2-5 *: El monte de la casa del Señor en la cima de los montes
Isaías 26,1-4.7-9.12 *: Himno después de la victoria sobre el enemigo
Isaías 33, 13-16 *: Dios juzgará con justicia
Isaías 33, 2-10: Oración confiada en la desgracia
Isaías 38,10-14;17-20 *: Angustias de un moribundo y alegría de la curación
Isaías 40, 1-8: La venida del Señor
Isaías 40, 10-17 *: El buen pastor es el Dios altísimo y sapientísimo
Isaías 42, 1-8: Vocación y misión del Siervo de Dios
Isaías 42,10-16 *: Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador
Isaías 45,15-26 *: Que los pueblos todos se conviertan al Señor
Isaías 49, 7-13: El Señor salvará a su pueblo por medio de Siervo
Isaías 50, 4-10: El Siervo de Dios cumple su misión
Isaías 52, 13-53,12: Alegría del profeta ante la nueva Jerusalén
Isaías 52, 13-53,12: La oblación expiatoria del Siervo de Dios
Isaías 61, 6-9: Alianza del Señor con sus ministros
Isaías 61,10-62,5 *: Alegría del profeta ante la nueva Jerusalén
Isaías 63, 1-5: El Señor vence a los enemigos él solo
Isaías 66, 10-14a *: Consuelo y gozo para la ciudad santa
Isaías 9, 1-6: Venida del príncipe de la paz
Jeremías 14,17-21 *: Lamentación del pueblo en tiempo de hambre y de guerra
Jeremías 17, 7-8: Bendito quien confía en el señor
Jeremías 31,10-14 *: Felicidad del pueblo redimido
Jeremías 7, 2-7: Enmendad vuestra conducta, y habitaré con vosotros
Judit 16, 2-3.15-19 *: Dios, creador del mundo y protector de su pueblo
Lamentaciones 5, 1-7.15-17.19-21: Plegaria en la tribulación.
Oseas 6, 1-6: El Señor, misericordioso, quiere misericordia y no sacrificios
Proverbios 9, 1-6.10-12: La sabiduría llama a los inexpertos a su mesa
Sabiduría 10, 17-21: Dios conduce a su pueblo a la salvación
Sabiduría 16, 20-21.26;17, 1a: El Señor alimentó a su pueblo con manjar de ángeles
Sabiduría 3, 1-6: La vida de los justos está en manos de Dios
Sabiduría 3, 7-9: La gloria futura de los justos
Sabiduría 9,1-6.9-11 *: Dame, Señor, la sabiduría
Si 36,1-7.13-16 *: Súplica en favor de la ciudad santa de Jerusalén
Sofonías 3, 8-13: El resto de Israel al fin se salvará
Tobías 13,1-10a *: Dios castiga y salva
Tobías 13,10-13.15.16b-17a *: Acción de gracias por la liberación del pueblo

Cánticos del Nuevo Testamento

1P 2,21b-24 (cfr) *: La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios
1Tm 3,16 (cfr): El misterio y la gloria de Cristo
Apocalipsis 11, 17-18;12, 10b-12a *: El juicio de Dios
Apocalipsis 15, 3-4 *: Himno de adoración
Apocalipsis 19 / Apocalipsis 15
Apocalipsis 19 / Colosenses 1
Apocalipsis 19,1-7 *: Las bodas del Cordero
Apocalipsis 4,11;5,9.10.12 *: Himno de los redimidos
Colosenses 1,12-20 *: Himno a Cristo, primogénito de toda criatura y primer resucitado de entre los muertos
Efesios 1, 3-10 *: El Dios Salvador
Filipenses 2,6-11 *: Cristo, Siervo de Dios, en su misterio pascual

Cánticos Evangélicos

Benedictus: El Mesías y su Precursor (Lucas 1, 68-79)
Magnificat: Alegría del alma en el Señor (Lucas 1,46-55)
Nunc dimittis: Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel (Lucas 2,29-32)


Puedes leer el siguiente material complementario

(se abrirá bajo el salmo)

  • catequesis de Juan Pablo II
  • monición
  • para el rezo cristiano
  • comentario exegético
  • notas

Salmo 10

El Señor, esperanza del justo

1Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:
"Escapa como un pájaro al monte,
2porque los malvados tensan el arco,
ajustan las saetas a la cuerda,
para disparar en la sombra contra los buenos?
3Cuando fallan los cimientos,
¿qué podrá hacer el justo?"

4Pero el Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.

5El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
6Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
les tocará en suerte un viento huracanado.

7Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro.

catequesis de Juan Pablo II

1. Prosigue nuestra reflexión sobre los textos de los salmos, que constituyen el elemento sustancial de la Liturgia de las Vísperas. El que hemos hecho resonar en nuestros corazones es el salmo 10, una breve plegaria de confianza que, en el original hebreo, está marcada por el nombre sagrado de Dios: Adonai, el Señor. Este nombre aparece al inicio (cf. v. 1), se repite tres veces en el centro del salmo (cf. vv. 4-5) y se encuentra de nuevo al final (cf. v. 7).

La tonalidad espiritual de todo el canto queda muy bien reflejada en el versículo conclusivo: "El Señor es justo y ama la justicia". Esta es la raíz de toda confianza y la fuente de toda esperanza en el día de la oscuridad y de la prueba. Dios no es indiferente ante el bien y el mal; es un Dios bueno, y no un hado oscuro, indescifrable y misterioso.

2. El salmo se desarrolla fundamentalmente en dos escenas. En la primera (cf. vv. 1-3) se describe a los malvados en su triunfo aparente. Se presentan con imágenes tomadas de la guerra y la caza: los perversos tensan su arco de guerra o de caza para herir violentamente a sus víctimas, es decir, a los fieles (cf. v. 2). Estos últimos, por ello, se ven tentados por la idea de escapar y librarse de una amenaza tan implacable. Quisieran huir "como un pájaro al monte" (v. 1), lejos del remolino del mal, del asedio de los malvados, de las flechas de las calumnias lanzadas a traición por los pecadores.

A los fieles, que se sienten solos e impotentes ante la irrupción del mal, les asalta la tentación del desaliento. Les parece que han quedado alterados los cimientos del orden social justo y minadas las bases mismas de la convivencia humana (cf. v. 3).

3. Pero entonces se produce un vuelco, descrito en la segunda escena (cf. vv. 4-7). El Señor, sentado en su trono celeste, abarca con su mirada penetrante todo el horizonte humano. Desde ese mirador trascendente, signo de la omnisciencia y la omnipotencia divina, Dios puede observar y examinar a toda persona, distinguiendo el bien del mal y condenando con vigor la injusticia (cf. vv. 4-5).

Es muy sugestiva y consoladora la imagen del ojo divino cuya pupila está fija y atenta a nuestras acciones. El Señor no es un soberano lejano, encerrado en su mundo dorado, sino una Presencia vigilante que está a favor del bien y de la justicia. Ve y provee, interviniendo con su palabra y su acción.

El justo prevé que, como aconteció con Sodoma (cf. Gn 19,24), el Señor "hará llover sobre los malvados ascuas y azufre" (Sal 10,6), símbolos del juicio de Dios que purifica la historia, condenando el mal. Los malvados, heridos por esta lluvia ardiente, que prefigura su destino último, experimentan por fin que "hay un Dios que hace justicia en la tierra" (Sal 57,12).

4. El salmo, sin embargo, no concluye con este cuadro trágico de castigo y condena. El último versículo abre el horizonte a la luz y a la paz destinadas a los justos, que contemplarán a su Señor, juez justo, pero sobre todo liberador misericordioso: "Los buenos verán su rostro" (Sal 10,7). Se trata de una experiencia de comunión gozosa y de confianza serena en Dios, que libra del mal.

Innumerables justos, a lo largo de la historia, han hecho una experiencia semejante. Muchas narraciones describen la confianza de los mártires cristianos ante los tormentos y su firmeza, que les daba fuerzas para resistir la prueba.

En los Hechos de Euplo, diácono de Catania, que murió hacia el año 304 bajo el emperador Diocleciano, el mártir irrumpe espontáneamente en esta serie de plegarias: "¡Gracias, oh Cristo!, protégeme, porque sufro por ti... Adoro al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Adoro a la santísima Trinidad... ¡Gracias, oh Cristo! ¡Ven en mi ayuda, oh Cristo! Por ti sufro, oh Cristo... Es grande tu gloria, oh Señor, en los siervos que te has dignado llamar a ti... Te doy gracias, Señor Jesucristo, porque tu fuerza me ha consolado; no has permitido que mi alma pereciera con los malvados, y me has concedido la gracia de tu nombre. Ahora confirma lo que has hecho en mí, para que quede confundido el descaro del Adversario" (A. Hamman, Preghiere dei primi cristiani, Milán 1955, pp. 72-73).

[Audiencia general del Miércoles 28 de enero de 2004]

 

monición

Este salmo es un diálogo entre los amigos del salmista, pusilánimes y alarmados, y el propio salmista que, confiando en Dios, nada teme. En Israel, aparentemente, la fe mengua y las costumbres se corrompen; de ahí la actitud decaída de los amigos del salmista, de ahí el consejo que sale de sus bocas: Escapa como un pájaro al monte, porque, cuando fallan los cimientos, ¿qué podrá hacer el justo?

La situación de temor ante el arraigamiento del mal en el mundo se repite también en nuestros días y puede constituir para muchos una gran tentación de desánimo; este salmo nos invita a rechazar los consejos de los "profetas de desdichas" que ante cualquier dificultad nos irán repitiendo: Cuando fallan los cimientos, ¿qué podrá hacer el justo?

Que nuestra respuesta ante todo posible temor sea la misma que alentó la fe del salmista: Al Señor me acojo, porque el Señor es justo y se complace en los justos, y por ello estamos ciertos que, finalmente, los buenos verán su rostro.

Oración I: Confiamos, Señor, poder entrar un día en tu templo santo del cielo, donde tienes tu trono, y poder contemplar allí tu rostro; a ti nos acogemos, en medio de las dificultades de esta vida; porque tú eres justo y amas la justicia, confiamos que tus ojos no dejarán de observarnos con mirada protectora y providente. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración II: Señor, tú que tienes tu trono en el cielo, contempla cómo los malvados tensan el arco para disparar contra los buenos; no permitas, Señor, que tus hijos caigan en la tentación del desánimo; que, ante la dificultad, no escapemos como un pájaro al monte, sino que sepamos acogernos en ti y, robustecida nuestra fe, esperemos, sin temor, que un día podremos contemplar tu rostro, por los siglos de los siglos. Amén.

[Pedro Farnés]

 

para el rezo cristiano

Introducción general

El salmo 10 es un cántico de confianza con un fin didáctico. Quien aquí ora es un perseguido que se refugia en el templo. La composición, por consiguiente, es pre-exílica. El diálogo con los amigos ha sido transformado en un salmo, con abundantes citas de lugares bíblicos conocidos, mediante el cual el orante intenta que los demás sigan su ejemplo. La trasposición cristiana puede girar sobre la asistencia divina, sobre la contemplación del rostro de Dios o sobre el Señor, juez de vivos y de muertos.

Este salmo de confianza es de una estructura sencilla: un diálogo entre los amigos del salmista y éste. Si se quiere escenificar la composición se podría hacer del modo siguiente:

Salmista 1.º, Confesión inicial: "Al Señor me acojo, por qué me decís" (v. 1a).

Asamblea, Consejo al justo perseguido: "Escapa como un pájaro... podrá hacer el justo?" (vv. 1b-3).

Salmista 1.º, Confianza en Yahweh: "Pero el Señor está en su templo... los buenos verán su rostro" (vv. 4-7).

Quien se acoge a Dios no quedará confundido

El salmo se abre con una confesión de fe y posteriormente expone sus motivos: el templo es el cielo inviolable en nuestra tierra; el Señor que lo habita conoce las intenciones de los hombres, a quienes juzgará por sus obras. ¿Por qué huir? Dios no abandona a quien pone su confianza en Él. En la hora del abandono, efectivamente, el Padre estaba con Jesús, a quien no dejó en la sombra del Hades. Quien ahora cree en Cristo puede ser perseguido, pero no está solo, sino que Cristo está con él todos los días. Más aún, goza de la serena presencia del Padre y del Hijo, que han hecho morada en el creyente. ¿Por qué huir? Nadie arrebatará nada de la mano del Padre.

Verán el rostro de Dios

Contemplar el rostro de Dios acaso sea cobijarse en su templo, o acogerse al Señor. Expresado en futuro, pudiera significar experimentar la salvación que se espera. Pero el futuro queda abierto a Aquel que nos ha manifestado el nombre de Dios por estar en el seno del Padre. El conocimiento íntimo que el Hijo tiene del Padre provoca en Felipe esta admirable reacción: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta" (Jn 14,8), sólo que Jesús ya ha manifestado al Padre, y la identidad que tiene con Él, a los pequeños de este mundo. Presupuesto este conocimiento, ya no es un espejismo ansiar la visión facial de Dios: Es verdad, ahora caminamos en fe, no en visión (2 Co 5,7). Pero día llegará en que veamos no confusamente, sino cara a cara, cuando conozcamos como somos conocidos. Es el estado de bienaventuranza propio de los limpios de corazón.

Juzgará a vivos y a muertos

Las asechanzas de los malos no logran arrebatar del corazón del salmista su íntima confianza. Él sabe que su Dios no está alejado. Al contrario, es el único que accede a las profundidades del hombre: a los riñones y al corazón. Por ahora es conveniente que crezca el trigo con la cizaña, hasta que llegue el día de la siega (Mt 12,24). Será el día señalado para reunir el grano y aventar la paja. Lo que nos importa sobremanera es permanecer unidos a Cristo, la vid plantada por el Padre. Quien ahora rechaza a Cristo será tratado con más rigor que las impenitentes Sodoma y Gomorra, castigadas con fuego y azufre por la corrupción de sus habitantes; estas ciudades tendrán al menos la excusa de que no vieron lo que nosotros podemos ver. Quien, por el contrario, se mantiene fiel, puede descansar de sus fatigas porque sus obras le acompañan. ¡Es tremendo caer en las manos de Dios vivo, que juzgará a vivos y a muertos!

Resonancias en la vida religiosa

¿Cómo contemplar el rostro de Dios?: Somos Templo de Dios, construido con las piedras vivas y engarzadas de nuestras personas sobre el fundamento, que es Cristo. El amor, difundido en nuestros corazones por el Espíritu, hace inviolable nuestra comunidad religiosa. Aunque haya personas interesadas en herirnos o en disparar desde la sombra contra nosotros, aquí en la comunidad -santuario de Dios- encontraremos acogida y refugio.

Las amenazas contra la vida religiosa se multiplican hasta tal punto que incluso en el interior del Santuario se agazapan los enemigos. Y cuando éstos se presienten, en momentos especialmente difíciles, se nos puede ocurrir escapar, evadirnos, marchar a otro lugar "como un pájaro al monte", abandonar la comunidad. Pero el salmista nos indica que el Dios del cielo es el Dios presente en nuestro Templo comunitario, fuerza inconmovible para quien se acoge a Él.

Debemos construir la comunidad en el amor y en la justicia. Vivir así es ya contemplar el rostro de Dios aquí en la tierra, visibilizado en el sacramento de la comunidad.

Oraciones sálmicas

Oración I: A ti nos acogemos, Dios protector de los justos, aunque fallen los cimientos de la tierra, porque Tú eres justo y amas la justicia. Confesamos que Tú estás con nosotros, que tu nombre ha sido invocado sobre nosotros y que, así como no dejaste a tu justo experimentar la corrupción, tampoco abandonas a quienes buscan tu serena presencia. No permitas que nada ni nadie nos arrebate de tu mano protectora. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración II: Bendito seas, Dios Padre nuestro, porque nos has manifestado tu nombre y has puesto en nuestro corazón el gozo inefable del conocimiento filial; haz que mientras peregrinamos en la sombra de la fe, anhelemos ver tu rostro y conocerte tal como Tú nos conoces, ya que en contemplarte a ti está el gozo perfecto y la verdadera dicha. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración III: Oh Dios, que escrutas los riñones y el corazón, que observas a los hombres y examinas a inocentes y culpables; mantennos unidos a Cristo, la vid verdadera, para que cuando llegue el día de la poda no nos toque en suerte un viento huracanado, sino que seas Tú nuestro lote y heredad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

[Ángel Aparicio y José Cristo Rey García]

 

comentario exegético

[La Biblia de Jerusalén da a este salmo el título de Confianza del justo. Para Nácar-Colunga el título de este salmo es Absoluta confianza del justo en el Señor.]

En esta magnífica oda se canta la fe ciega en el Dios providente. El salmista, invitado a emprender la fuga por consejo de algunos amigos, que miraban la situación sólo desde el punto de vista humano, responde que tiene toda su confianza en el poder del que habita en lo alto, desde donde contempla las acciones de los hombres. Por eso hará justicia a los rectos de corazón, mientras que perderá a los impíos, que viven fuera de su ley santa.

Desde el punto de vista literario, este salmo es un diálogo dramatizado entre los amigos del salmista, pusilánimes y alarmados ante los peligros inminentes, y el salmista, confiado en la providencia de Yahvé. Podemos distinguir dos secciones: a) invitación de los amigos a huir (vv. 1-3); b) respuesta del salmista, confiado en la protección divina (vv. 4-6).

Invitación a la huida (vv. 1-3). Los amigos invitan al salmista a emprender la huida hacia las regiones montañosas, como pájaro amedrentado por los cazadores. En la espesura del bosque encontrará su refugio. David, huyendo de Saúl, se refugió en las montañas; y los Macabeos también se acogieron a la geografía montañosa cuando empezó la persecución seléucida. Los enemigos del salmista son gentes sin remordimientos y traidores y están espiando la ocasión de caer sobre él. Como cazadores expertos tensan el arco y ajustan las saetas, para dar certeramente en el blanco en la indefensa víctima que es el justo perseguido. Buscan las ocasiones propicias en la oscuridad de la noche, para cogerle desprevenido. La vida, pues, del salmista está en gran peligro, y por eso es aconsejable la huida a lugares apartados, como los montes. Cuando se han conculcado los fundamentos de la moral y se hace caso omiso de los valores religiosos, no hay nada que esperar en la sociedad, porque siempre los más desaprensivos están al acecho para caer sobre el de recto corazón. Contra ellos parece que nada puede hacer el justo, como el salmista. La argumentación es clara desde el punto de vista puramente humano, si se prescinde de la existencia de un juez superior que da a cada uno según sus obras. La vida es lucha entre el bien y el mal, y no es aceptable como programa huir cuando hay peligro para los buenos. Esta es la idea que va a desarrollar el salmista ante sus pusilánimes amigos, demasiado alarmados ante la situación comprometida presente.

Yahvé, Juez supremo sobre los hombres (vv. 4-7). Frente a todas las medidas de prudencia humana está la fe en un Ser superior, que está por encima de todos los hombres, pues tiene en los cielos su trono (v. 3). Desde allí contempla la marcha de los acontecimientos entre los hombres. Su palacio es santo, porque se halla lejos de toda contaminación terrenal. El salmista destaca esta trascendencia y superioridad de Dios sobre los hombres para dar a entender a sus interlocutores lo pequeños que son sus enemigos al lado de Él. Sus maquinaciones no se ocultan al que desde la atalaya celeste contempla a los hombres. Yahvé está allí entronizado no sólo como Rey de la creación, sino como Juez de la historia humana; por eso sus pupilas escudriñan a los hijos de los hombres. Pero prueba al justo y al impío, para aquilatar el grado de virtud y de malicia en cada uno de ellos. Precisamente en la persecución y adversidad se mide el grado de virtud en los hombres. En el libro de Job, Dios prueba con la enfermedad y el infortunio al varón recto por excelencia; su desgracia dará la medida de su virtud (Job 1,11). Por eso Yahvé permite que el justo sea perseguido por los que son instrumento de este juicio discriminativo en la sociedad. Pero su providencia se mueve a impulsos de las exigencias de la justicia y la equidad, y, por tanto, no abandonará al justo que sufre ni dejará de castigar al que injustamente ataca al virtuoso. Por exigencias de su justicia odia la violencia (v. 5).

Y el salmista, recordando la catástrofe de Sodoma y Gomorra (Gn 19,24), declara que al fin habrá un juicio discriminador, pues Dios enviará un terrible castigo sobre los impíos. En la perspectiva de los profetas y salmistas está siempre la esperanza del futuro juicio que ha de preceder a la manifestación mesiánica para poner las cosas en su punto. La descripción está calcada en la desaparición de las dos ciudades malditas del mar Muerto; por tanto, no ha de tomarse al pie de la letra. Los profetas hablan también del juicio de Dios en términos cósmicos escalofriantes, conforme al módulo de una literatura apocalíptica en la que la imaginación tiene gran importancia (Is 34,1). A los impíos les tocará en suerte la destrucción.

Después de esta declaración de tipo escatológico-apocalíptico cambia el tono del salmo. El verso 7 tiene todas las apariencias de ser una adición de tipo sapiencial, incrustada en el uso litúrgico para contraponer a la suerte trágica del impío la plácida del que vive conforme a la ley de Dios: Dios ama la justicia, y por eso, algún día, los rectos contemplarán su faz. En la literatura bíblica viejo-testamentaria, la frase ver la faz o rostro de Dios equivale a servirle, a asistir a su culto en el santuario o a participar de su benevolencia y protección. Este parece ser el sentido del contexto, sin que la expresión del salmo aluda a una retribución en ultratumba, es decir, a una visión facial de Dios, como se enseña en la revelación neotestamentaria.

[Extraído de Maximiliano García Cordero, en la Biblia comentada de la BAC]

 

notas

Salmo de confianza, que utiliza los elementos de una meditación sapiencial sobre buenos y malos, pero con una intensidad religiosa superior.

VV. 1-3. Después de la profesión inicial de confianza, el peligro está en la boca de los amigos. Es una situación trágica: la maldad triunfa impune, y el hombre siente que los cimientos del orden social se tambalean. En esta situación, ¿qué puede hacer el justo? Escapar como un pájaro; el monte parece brindar su firmeza en esta especie de terremoto.

VV. 4-5. Pero el salmista reconoce una firmeza superior; algo inconmovible y base de todo orden: Dios en el cielo, Dios en su templo. El salmista se acoge al Señor acudiendo a su templo, y encuentra un punto de apoyo en esta presencia atenta y activa de Dios.

V. 6. El castigo, quizás reminiscencia del castigo de Sodoma, es escatológico o definitivo: fuego destructor.

V. 7. En cambio el justo puede contemplar el rostro de Dios, es decir, sentir a Dios presente en el templo, acceder a trato personal con Dios, experimentar su benevolencia.

Para la reflexión del orante cristiano.- El horizonte escatológico de este salmo permite fácilmente la trasposición al contexto cristiano: el ansia de ver el rostro de Dios encontrará satisfacción de contemplación en la mística; finalmente, en la visión beatífica. En todos estos casos hemos de insistir en el aspecto personal de la fórmula. En cuanto al castigo, queda proyectado al gran día de la parusía, cuando Cristo Señor juzgará a vivos y muertos.

[L. Alonso Schökel]

 

 

El Testigo Fiel
† solo a Dios la gloria †

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