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Salmos

Salmo 1: Los dos caminos del hombre
Salmo 10 *: El Señor, esperanza del justo
Salmo 100 *: Propósitos de un príncipe justo
Salmo 101: Deseos y súplicas de un desterrado
Salmo 101 - I: Deseos y súplicas de un desterrado
Salmo 101 - II
Salmo 101 - III
Salmo 102: Himno a la misericordia de Dios
Salmo 102-A
Salmo 102-B
Salmo 102-I: Himno a la misericordia de Dios
Salmo 102-II
Salmo 102-III
Salmo 103: Himno al Dios creador
Salmo 103-I: Himno al Dios creador
Salmo 103-II
Salmo 103-III
Salmo 104 - I: El Señor es fiel a sus promesas
Salmo 104 - II
Salmo 104 - III
Salmo 105: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo
Salmo 105 - I: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo
Salmo 105 - II
Salmo 105 - III
Salmo 106: Acción gracias por la liberación
Salmo 106 I: Acción gracias por la liberación
Salmo 106 II
Salmo 106 III
Salmo 107 *: Alabanza al Señor y petición de auxilio
Salmo 108: Líbranos de nuestros enemigos
Salmo 109,1-5.7 *: El Mesías, Rey y Sacerdote
Salmo 11: Invocación a la fidelidad de Dios contra los enemigos mentirosos
Salmo 110 *: Grandes son las obras del Señor
Salmo 111 *: Felicidad del justo
Salmo 112 *: Alabado sea el nombre de Dios
Salmo 113 A *: Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo
Salmo 113 B *: Himno al Dios verdadero
Salmo 114 *: Acción de gracias
Salmo 115 *: Acción de gracias en el templo
Salmo 116 *: Invitación universal a la alabanza divina
Salmo 117 *: Himno de acción de gracias después de la victoria
Salmo 117-A *: Himno de acción de gracias después de la victoria
Salmo 117-B *
Salmo 117-I *: Himno de acción de gracias después de la victoria
Salmo 117-II *
Salmo 117-III *
Salmo 118,1-8: I (Aleph)
Salmo 118,105-112 *: XIV (Nun): Himno a la ley divina
Salmo 118,113-120: XV (Samech)
Salmo 118,121-128: XVI (Ain)
Salmo 118,129-136: XVII (Phe)
Salmo 118,137-144: XVIII (Sade)
Salmo 118,145-152 *: XIX (Coph)
Salmo 118,153-160: XX (Res)
Salmo 118,161-168: XXI (Sin)
Salmo 118,169-176: XXII (Tau)
Salmo 118,17-24: III (Ghimel)
Salmo 118,25-32: IV (Daleth)
Salmo 118,33-40: V (He)
Salmo 118,41-48: VI (Vau)
Salmo 118,49-56: VII (Zain)
Salmo 118,57-64: VIII (Heth)
Salmo 118,65-72: IX (Teth)
Salmo 118,73-80: X (Iod)
Salmo 118,81-88: XI (Caph)
Salmo 118,89-96: XII (Lamed)
Salmo 118,9-16: II (Beth)
Salmo 118,97-104: XIII (Mem)
Salmo 119: Deseo de la paz
Salmo 12: Suplica del justo que confía en el Señor
Salmo 120 *: El guardián del pueblo
Salmo 121 *: La ciudad santa de Jerusalén
Salmo 122 *: El Señor, esperanza del pueblo
Salmo 123 *: Nuestro auxilio es el nombre del Señor
Salmo 124 *: El Señor vela por su pueblo
Salmo 125 *: Dios, alegría y esperanza nuestra
Salmo 126 *: El esfuerzo humano es inútil sin Dios
Salmo 127: Paz doméstica en el hogar del justo
Salmo 128: Esperanza de un pueblo oprimido
Salmo 129 *: Desde lo hondo, a ti grito, Señor
Salmo 13: Corrupción y necedad del impío
Salmo 130 *: Abandono confiado en los brazos de Dios
Salmo 131-I *: Promesas a la casa de David
Salmo 131-II *
Salmo 132: Felicidad de la concordia fraterna
Salmo 133: Oración vespertina en el templo
Salmo 134-I *: Himno a Dios, realizador de maravillas
Salmo 134-II
Salmo 135-A: Himno pascual
Salmo 135-B
Salmo 135-I: Himno pascual
Salmo 135-II
Salmo 135-III
Salmo 136: Junto a los canales de Babilonia
Salmo 137: Acción de gracias
Salmo 138,1-18.23-24 I: Dios está en todas partes y lo ve todo
Salmo 138,1-18.23-24 II: Señor, tú me conoces
Salmo 139,2-9.13-14: Tú eres mi refugio
Salmo 14 *: ¿Quién es justo ante el Señor?
Salmo 140,1-9 *: Oración ante el peligro
Salmo 141 *: Tú eres mi refugio
Salmo 142,1-11 *: Lamentación y súplica ante la angustia
Salmo 143 *: Oración por la victoria y la paz
Salmo 143 - I *: Oración por la victoria y la paz
Salmo 143 - II *
Salmo 143,1-10 *: Oración por la victoria y la paz
Salmo 144-A: Himno a la grandeza de Dios
Salmo 144-B
Salmo 144-I: Himno a la grandeza de Dios
Salmo 144-II
Salmo 144-III
Salmo 145 *: Felicidad de los que esperan en Dios
Salmo 146 *: Poder y bondad de Dios
Salmo 147 *: Acción de gracias por la restauración de Jerusalén
Salmo 148 *: Alabanza del Dios creador
Salmo 149 *: Alegría de los santos
Salmo 15 *: El Señor es el lote de mi heredad
Salmo 150 *: Alabad al Señor
Salmo 16: Dios, esperanza del inocente perseguido
Salmo 16-I: Dios, esperanza del inocente perseguido
Salmo 16-II
Salmo 17,2-30 - I: Acción de gracias después de la victoria
Salmo 17,2-30 - II
Salmo 17,2-30 - III
Salmo 17,31-51 - IV: Acción de gracias
Salmo 17,31-51 - V
Salmo 17,31-51 - VI
Salmo 18 A *: Alabanza al Dios creador del universo
Salmo 18 B: Himno a Dios, autor de la ley
Salmo 19 *: Oración por la victoria del rey
Salmo 2: El Mesías, rey vencedor
Salmo 20,2-8.14 *: Acción de gracias por la victoria del rey
Salmo 21 - I: El siervo de Dios sufriente ora, y Dios le responde
Salmo 21 - II
Salmo 21 - III
Salmo 21,2-23
Salmo 22: El Buen Pastor
Salmo 23 *: Entrada solemne de Dios en su templo
Salmo 24: Oración por toda clase de necesidades
Salmo 24 - I: Oración por toda clase de necesidades
Salmo 24 - II
Salmo 24,1-11
Salmo 25: Oración confiada del inocente
Salmo 26: Confianza ante el peligro
Salmo 26-I *: Confianza ante el peligro
Salmo 26-II *
Salmo 27,1-3.6-9: Súplica y acción de gracias
Salmo 28 *: Manifestación de Dios en la tempestad
Salmo 29 *: Acción de gracias por la curación de un enfermo en peligro de muerte
Salmo 29 - I
Salmo 29 - II
Salmo 3: Confianza en medio de la angustia
Salmo 30,2-17.20-25 - I: Súplica confiada de un afligido
Salmo 30,2-17.20-25 - II
Salmo 30,2-17.20-25 - III
Salmo 30,2-6: Súplica confiada de un afligido
Salmo 31 *: Acción de gracias de un pecador perdonado
Salmo 32 *: Himno al poder y a la providencia de Dios
Salmo 32 - I: Himno al poder y a la providencia de Dios
Salmo 32 - II
Salmo 33: El Señor, salvación de los justos
Salmo 33 - I: El Señor, salvación de los justos
Salmo 33 - II
Salmo 34,1-2.3c.9-19.22-23.27-28 - I: Súplica contra los perseguidores injustos
Salmo 34,1-2.3c.9-19.22-23.27-28 - II
Salmo 34,1-2.3c.9-19.22-23.27-28 - III
Salmo 35 *: Depravación del malvado y bondad de Dios
Salmo 36: La verdadera y la falsa felicidad
Salmo 36 - I: La verdadera y la falsa felicidad
Salmo 36 - II
Salmo 36 - III
Salmo 37: Oración de un pecador en peligro de muerte
Salmo 37 - I: Oración de un pecador en peligro de muerte
Salmo 37 - II
Salmo 37 - III
Salmo 38: Súplica de un enfermo
Salmo 38 - I: Súplica de un enfermo
Salmo 38 - II
Salmo 39,2-13
Salmo 39,2-14.17-18: Acción de gracias y petición de auxilio
Salmo 39,2-14.17-18 - I: Acción de gracias y petición de auxilio
Salmo 39,2-14.17-18 - II
Salmo 4: Acción de gracias
Salmo 40 *: Oración de un enfermo
Salmo 41 *: Deseo del Señor y ansias de contemplar el templo
Salmo 42 *: Deseo del templo
Salmo 43: Oración del pueblo en las calamidades
Salmo 43 - I: Oración del pueblo en las calamidades
Salmo 43 - II
Salmo 43 - III
Salmo 44 *
Salmo 44 - I *: Las nupcias del rey
Salmo 44 - II *
Salmo 45 *: Dios, refugio y fortaleza de su pueblo
Salmo 46 *: El Señor es rey de todas las cosas
Salmo 47 *: Himno a la gloria de Dios en Jerusalén
Salmo 48 - I *: Vanidad de las riquezas
Salmo 48 - II *
Salmo 49: El verdadero culto a Dios
Salmo 49-I: El verdadero culto a Dios
Salmo 49-II
Salmo 49-III
Salmo 5,2-10.12-13 *: Oración de la mañana de un justo perseguido
Salmo 50 *: Misericordia, Dios mío
Salmo 51: Contra la violencia de los calumniadores
Salmo 52: Necedad de los pecadores
Salmo 53,3-6.8-9: Petición de auxilio
Salmo 54,2-15.17-24 - A: Oración ante la traición de un amigo
Salmo 54,2-15.17-24 - B
Salmo 54,2-15.17-24 - I: Oración ante la traición de un amigo
Salmo 54,2-15.17-24 - II
Salmo 54,2-15.17-24 - III
Salmo 55,2-7b.9-14: Confianza en la palabra de Dios
Salmo 56 *: Oración matutina de un afligido
Salmo 57: Oración indignada del justo
Salmo 58,2-5.10-11.17-18: Oración pidiendo la protección de Dios contra los enemigos
Salmo 59: Oración después de una calamidad
Salmo 6: Oración del afligido que acude a Dios
Salmo 60: Oración de un desterrado
Salmo 61 *: La paz en Dios
Salmo 62,2-9 *: El alma sedienta de Dios
Salmo 63: Súplica contra los enemigos
Salmo 64 *: Solemne acción de gracias
Salmo 65: Himno para un sacrificio de acción de gracias
Salmo 65 I: Himno para un sacrificio de acción de gracias
Salmo 65 II
Salmo 66 *: Que todos los pueblos alaben al Señor
Salmo 67: Entrada triunfal del Señor
Salmo 67-I: Entrada triunfal del Señor
Salmo 67-II
Salmo 67-III
Salmo 68,2-22.30-37: Me devora el celo de tu templo
Salmo 68,2-22.30-37 - I: Me devora el celo de tu templo
Salmo 68,2-22.30-37 - II
Salmo 68,2-22.30-37 - III
Salmo 69: Dios mío, ven en mi auxilio
Salmo 7: Oración del justo calumniado
Salmo 7 - I: Oración del justo calumniado
Salmo 7 - II
Salmo 70: Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud
Salmo 70 - I: Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud
Salmo 70 - II
Salmo 71 *: Poder real del Mesías
Salmo 71-I *: Poder real del Mesías
Salmo 71-II *
Salmo 72: Por qué sufre el justo
Salmo 72 - I: Por qué sufre el justo
Salmo 72 - II
Salmo 72 - III
Salmo 73: Lamentación ante el templo devastado
Salmo 73 - I: Lamentación ante el templo devastado
Salmo 73 - II
Salmo 74: El Señor, juez supremo
Salmo 75: Acción de gracias por la victoria
Salmo 75 I: Acción de gracias por la victoria
Salmo 75 II
Salmo 76 *: Recuerdo del pasado glorioso de israel
Salmo 77,1-39: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo a través de la historia de la salvación
Salmo 77,1-39 - I: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo a través de la historia de la salvación
Salmo 77,1-39 - II
Salmo 77,1-39 - III
Salmo 77,40-72 - IV: Bondad de Dios e infidelidad del pueblo a través de la historia de la salvación
Salmo 77,40-72 - V
Salmo 77,40-72 - VI
Salmo 78,1-5.8-11.13: Lamentación ante la destrucción de Jerusalén
Salmo 79 *: Ven, Señor, a visitar tu viña
Salmo 8 *: Las maravillas de la creación
Salmo 80 *: Solemne renovación de la alianza
Salmo 81: Invectivas contra los jueces inicuos
Salmo 82: Oración indignada del justo
Salmo 83 *: Añoranza del templo
Salmo 84 *: Nuestra salvación está cerca
Salmo 85 *: Oración de un pobre ante las adversidades
Salmo 85,1-10
Salmo 86 *: Himno a Jerusalén, madre de todos los pueblos
Salmo 87: Oración de un hombre gravemente enfermo
Salmo 87 - I: Oración de un hombre gravemente enfermo
Salmo 87 - II
Salmo 88,2-38: Las misericordias del Señor sobre la casa de David
Salmo 88,2-38 - I: Las misericordias del Señor sobre la casa de David
Salmo 88,2-38 - II
Salmo 88,2-38 - III
Salmo 88,39-53: Lamentación por la caída de la casa de David
Salmo 88,39-53 - IV: Lamentación por la caída de la casa de David
Salmo 88,39-53 - V
Salmo 89 *: Baje a nosotros la bondad del Señor
Salmo 9 A: Acción de gracias por la victoria
Salmo 9 A-I: Acción de gracias por la victoria
Salmo 9 A-II
Salmo 9 B: Canto de acción de gracias
Salmo 9 B-I: Canto de acción de gracias
Salmo 9 B-II
Salmo 90: A la sombra del Omnipotente
Salmo 91 *: Alabanza del Dios creador
Salmo 91 I *: Alabanza del Dios creador
Salmo 91 II *
Salmo 92 *: Gloria del Dios creador
Salmo 93: Invocación a la justicia de Dios contra los opresores
Salmo 93 I: Invocación a la justicia de Dios contra los opresores
Salmo 93 II
Salmo 94: Invitación a la alabanza divina
Salmo 95 *: El Señor, rey y juez del mundo
Salmo 95 - I: El Señor, rey y juez del mundo
Salmo 95 - II
Salmo 96 *: Gloria del Señor, rey de justicia
Salmo 97 *: El Señor, juez vencedor
Salmo 98 *: Santo es el Señor, nuestro Dios
Salmo 99 *: Alegría de los que entran en el templo

Cánticos del Antiguo Testamento

1 Samuel 2,1-10 *: Alegría de los humildes en Dios
1Cro 29,10-13 *: Solo a Dios honor y gloria
Daniel 3, 26-29.34-41 *: Oración de Azarías en el horno
Daniel 3,52-57 *: Que la creación entera alabe al Señor
Daniel 3,57-88.56 *: Toda la creación alabe al Señor
Deuteronomio 32,1-12 *: Beneficios de Dios para con su pueblo
Eclesiástico 14, 20-21;15, 3-5a.6b.: Felicidad del sabio
Eclesiástico 31,8-11: Dichoso el hombre que no se pervierte por la riqueza
Eclesiástico 36, 14-19: Súplica en favor del pueblo de Dios
Eclesiástico 39, 13-16a: ¡Qué magnificas son tus obras, Señor!
Exodo 15,1-4.8-13.17-18 *: Himno a Dios, después de la victoria del mar Rojo
Ezequiel 36, 24-28 *: Dios renovará a su pueblo
Habacuc 3, 2-4.13a.15-19 *: Juicio de Dios
Isaías 5: La viña de mi amigo
Isaías 12, 1-6 *: Acción de gracias del pueblo salvado
Isaías 2, 2-5 *: El monte de la casa del Señor en la cima de los montes
Isaías 26,1-4.7-9.12 *: Himno después de la victoria sobre el enemigo
Isaías 33, 13-16 *: Dios juzgará con justicia
Isaías 33, 2-10: Oración confiada en la desgracia
Isaías 38,10-14;17-20 *: Angustias de un moribundo y alegría de la curación
Isaías 40, 1-8: La venida del Señor
Isaías 40, 10-17 *: El buen pastor es el Dios altísimo y sapientísimo
Isaías 42, 1-8: Vocación y misión del Siervo de Dios
Isaías 42,10-16 *: Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador
Isaías 45,15-26 *: Que los pueblos todos se conviertan al Señor
Isaías 49, 7-13: El Señor salvará a su pueblo por medio de Siervo
Isaías 50, 4-10: El Siervo de Dios cumple su misión
Isaías 52, 13-53,12: Alegría del profeta ante la nueva Jerusalén
Isaías 52, 13-53,12: La oblación expiatoria del Siervo de Dios
Isaías 61, 6-9: Alianza del Señor con sus ministros
Isaías 61,10-62,5 *: Alegría del profeta ante la nueva Jerusalén
Isaías 63, 1-5: El Señor vence a los enemigos él solo
Isaías 66, 10-14a *: Consuelo y gozo para la ciudad santa
Isaías 9, 1-6: Venida del príncipe de la paz
Jeremías 14,17-21 *: Lamentación del pueblo en tiempo de hambre y de guerra
Jeremías 17, 7-8: Bendito quien confía en el señor
Jeremías 31,10-14 *: Felicidad del pueblo redimido
Jeremías 7, 2-7: Enmendad vuestra conducta, y habitaré con vosotros
Judit 16, 2-3.15-19 *: Dios, creador del mundo y protector de su pueblo
Lamentaciones 5, 1-7.15-17.19-21: Plegaria en la tribulación.
Oseas 6, 1-6: El Señor, misericordioso, quiere misericordia y no sacrificios
Proverbios 9, 1-6.10-12: La sabiduría llama a los inexpertos a su mesa
Sabiduría 10, 17-21: Dios conduce a su pueblo a la salvación
Sabiduría 16, 20-21.26;17, 1a: El Señor alimentó a su pueblo con manjar de ángeles
Sabiduría 3, 1-6: La vida de los justos está en manos de Dios
Sabiduría 3, 7-9: La gloria futura de los justos
Sabiduría 9,1-6.9-11 *: Dame, Señor, la sabiduría
Si 36,1-7.13-16 *: Súplica en favor de la ciudad santa de Jerusalén
Sofonías 3, 8-13: El resto de Israel al fin se salvará
Tobías 13,1-10a *: Dios castiga y salva
Tobías 13,10-13.15.16b-17a *: Acción de gracias por la liberación del pueblo

Cánticos del Nuevo Testamento

1P 2,21b-24 (cfr) *: La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios
1Tm 3,16 (cfr): El misterio y la gloria de Cristo
Apocalipsis 11, 17-18;12, 10b-12a *: El juicio de Dios
Apocalipsis 15, 3-4 *: Himno de adoración
Apocalipsis 19 / Apocalipsis 15
Apocalipsis 19 / Colosenses 1
Apocalipsis 19,1-7 *: Las bodas del Cordero
Apocalipsis 4,11;5,9.10.12 *: Himno de los redimidos
Colosenses 1,12-20 *: Himno a Cristo, primogénito de toda criatura y primer resucitado de entre los muertos
Efesios 1, 3-10 *: El Dios Salvador
Filipenses 2,6-11 *: Cristo, Siervo de Dios, en su misterio pascual

Cánticos Evangélicos

Benedictus: El Mesías y su Precursor (Lucas 1, 68-79)
Magnificat: Alegría del alma en el Señor (Lucas 1,46-55)
Nunc dimittis: Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel (Lucas 2,29-32)


Puedes leer el siguiente material complementario

(se abrirá bajo el salmo)

  • catequesis de Juan Pablo II
  • monición
  • para el rezo cristiano
  • comentario exegético
  • notas

Salmo 116

Invitación universal a la alabanza divina

[¡Aleluya!]
1Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos.

2Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

catequesis de Juan Pablo II

1. Este es el salmo más breve. En el original hebreo está compuesto sólo por diecisiete palabras, nueve de las cuales son las particularmente importantes. Se trata de una pequeña doxología, es decir, un canto esencial de alabanza, que idealmente podría servir de conclusión de oraciones más amplias, como himnos. Así ha sucedido a veces en la liturgia, como acontece con nuestro "Gloria al Padre", con el que suele concluirse el rezo de todos los salmos.

Verdaderamente, estas pocas palabras de oración son significativas y profundas para exaltar la alianza entre el Señor y su pueblo, dentro de una perspectiva universal. A esta luz, el apóstol san Pablo utiliza el primer versículo del salmo para invitar a todos los pueblos del mundo a glorificar a Dios. En efecto, escribe a los cristianos de Roma: "Los gentiles glorifican a Dios por su misericordia, como dice la Escritura: (...) Alabad al Señor todas las naciones; aclamadlo, todos los pueblos" (Rm 15,9.11).

2. Así pues, el breve himno que estamos meditando comienza, como acontece a menudo en este tipo de salmos, con una invitación a la alabanza, que no sólo se dirige a Israel, sino a todos los pueblos de la tierra. Un Aleluya debe brotar de los corazones de todos los justos que buscan y aman a Dios con corazón sincero. Una vez más el Salterio refleja una visión de gran alcance, alimentada probablemente por la experiencia vivida por Israel durante el exilio en Babilonia, en el siglo VI a. C.: el pueblo hebreo se encontró entonces con otras naciones y culturas y sintió la necesidad de anunciar su fe a los pueblos entre los cuales vivía. En el Salterio se aprecia la convicción de que el bien florece en muchos terrenos y, en cierta manera, puede ser orientado y dirigido hacia el único Señor y Creador.

Por eso, podríamos hablar de un ecumenismo de la oración, que estrecha en un único abrazo a pueblos diferentes por su origen, historia y cultura. Estamos en la línea de la gran "visión" de Isaías, que describe "al final de los tiempos" cómo confluyen todas las naciones hacia "el monte del templo del Señor". Entonces caerán de las manos las espadas y las lanzas; más aún, con ellas se forjarán arados y podaderas, para que la humanidad viva en paz, cantando su alabanza al único Señor de todos, escuchando su palabra y cumpliendo su ley (cf. Is 2,1-5).

3. Israel, el pueblo de la elección, tiene en este horizonte universal una misión particular. Debe proclamar dos grandes virtudes divinas, que ha experimentado viviendo la alianza con el Señor (cf. v. 2). Estas dos virtudes, que son como los rasgos fundamentales del rostro divino, el "buen binomio" de Dios, como decía san Gregorio de Nisa (cf. Sobre los títulos de los salmos, Roma 1994, p. 183), se expresan con otros tantos vocablos hebreos que, en las traducciones, no logran brillar con toda su riqueza de significado.

El primero es hésed, un término que el Salterio usa con mucha frecuencia y sobre el que ya he tratado en otra ocasión. Quiere indicar la trama de los sentimientos profundos que marcan las relaciones entre dos personas, unidas por un vínculo auténtico y constante. Por eso, entraña valores como el amor, la fidelidad, la misericordia, la bondad y la ternura. Así pues, entre nosotros y Dios existe una relación que no es fría, como la que se entabla entre un emperador y su súbdito, sino cordial, como la que se desarrolla entre dos amigos, entre dos esposos o entre padres e hijos.

4. El segundo vocablo, 'emét, es casi sinónimo del primero. También se trata de un término frecuente en el Salterio, que lo repite casi la mitad de todas las veces en que se encuentra en el resto del Antiguo Testamento.

Este término, de por sí, expresa la "verdad", es decir, la genuinidad de una relación, su autenticidad y lealtad, que se conserva a pesar de los obstáculos y las pruebas; es la fidelidad pura y gozosa que no se resquebraja. Por eso el salmista declara que "dura por siempre" (v. 2). El amor fiel de Dios no fallará jamás y no nos abandonará a nosotros mismos o a la oscuridad de la falta de sentido, de un destino ciego, del vacío y de la muerte.

Dios nos ama con un amor incondicional, que no conoce el cansancio, que no se apaga nunca. Este es el mensaje de nuestro salmo, casi tan breve como una jaculatoria, pero intenso como un gran cántico.

5. Las palabras que nos sugiere son como un eco del cántico que resuena en la Jerusalén celestial, donde una inmensa multitud, de toda lengua, pueblo y nación, canta la gloria divina ante el trono de Dios y del Cordero (cf. Ap 7,9). A este cántico la Iglesia peregrinante se une con infinitas expresiones de alabanza, moduladas frecuentemente por el genio poético y por el arte musical. Pensamos, por poner un ejemplo, en el Te Deum, que han utilizado generaciones de cristianos a lo largo de los siglos para alabar y dar gracias a Dios: "Te Deum laudamus, te Dominum confitemur, te aeternum Patrem omnis terra veneratur", "A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos, a ti, eterno Padre, te venera toda la creación". Por su parte, el pequeño salmo que hoy estamos meditando constituye una síntesis eficaz de la perenne liturgia de alabanza con que la Iglesia se hace portavoz del mundo, uniéndose a la alabanza perfecta que Cristo mismo dirige al Padre.

Así pues, alabemos al Señor. Alabémoslo sin cesar. Pero nuestra alabanza se ha de expresar con la vida, antes que con las palabras. En efecto, seríamos poco creíbles si con nuestro salmo invitáramos a las naciones a dar gloria al Señor y no tomáramos en serio la advertencia de Jesús: "Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5,16). Cantando el salmo 116, como todos los salmos que ensalzan al Señor, la Iglesia, pueblo de Dios, se esfuerza por llegar a ser ella misma un cántico de alabanza. [Audiencia general del Miércoles 28 de noviembre de 2001]

Invitación universal a la alabanza divina

1. Prosiguiendo nuestra meditación sobre los textos de la liturgia de Laudes, volvemos a considerar un salmo ya propuesto, el más breve de todos los que componen el Salterio. Es el salmo 116, que acabamos de escuchar, una especie de pequeño himno, semejante a una jaculatoria que se dilata en una alabanza universal al Señor. El contenido del mensaje se expresa en dos palabras fundamentales: amor y fidelidad (cf. v. 2).

Con estos términos el salmista ilustra sintéticamente la alianza entre Dios e Israel, subrayando la relación profunda, leal y confiada que existe entre el Señor y su pueblo. Escuchamos aquí el eco de las palabras que Dios mismo había pronunciado en el Sinaí al presentarse ante Moisés. "Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad" (Ex 34,6).

2. El salmo 116, a pesar de su brevedad y esencialidad, capta el núcleo fundamental de la oración, que consiste en el encuentro y en el diálogo vivo y personal con Dios. En ese acontecimiento el misterio de la divinidad se revela como fidelidad y amor.

El salmista añade un aspecto particular de la oración: la experiencia orante debe irradiarse al mundo, transformándose en testimonio ante quien no comparte nuestra fe. En efecto, al inicio, el horizonte se ensancha a "todas las naciones" y "a todos los pueblos" (cf. Sal 116,1), para que ante la belleza y la alegría de la fe también ellas sean conquistadas por el deseo de conocer, encontrar y alabar a Dios.

3. En un mundo tecnológico minado por un eclipse de lo sagrado, en una sociedad que se complace en cierta autosuficiencia, el testimonio del orante es como un rayo de luz en la oscuridad.

En un primer momento sólo puede despertar curiosidad; luego puede llevar a la persona reflexiva a preguntarse por el sentido de la oración; y, por último, puede suscitar un creciente deseo de hacer esa misma experiencia. Por eso, la oración no es nunca un hecho solitario, sino que tiende a dilatarse hasta implicar al mundo entero.

4. Comentando el salmo 116, nos servimos ahora de las palabras de un gran Padre de la Iglesia de Oriente, san Efrén el Sirio, que vivió en el siglo IV. En uno de sus Himnos sobre la fe, el decimocuarto, expresa el deseo de no dejar nunca de alabar a Dios, implicando también "a todos los que comprenden la verdad" divina. He aquí su testimonio:

"¿Cómo puede mi arpa, Señor, dejar de alabarte? ¿Cómo podría enseñar a mi lengua la infidelidad? Tu amor me ha dado confianza en mi apuro, pero mi voluntad sigue siendo ingrata (estrofa 9).

Es justo que el hombre reconozca tu divinidad; es justo que los seres celestiales alaben tu humanidad; los seres celestiales quedaron asombrados de ver hasta qué punto te anonadaste; y los de la tierra de ver cuánto has sido exaltado" (estrofa 10: L'Arpa dello Spirito, Roma 1999, pp. 26-28).

5. En otro himno (Himnos de Nisibi, 50), san Efrén confirma ese compromiso de alabanza incesante, y explica que su motivo es el amor y la compasión divina hacia nosotros, precisamente como sugiere nuestro salmo:

"Que en ti, Señor, mi boca rompa el silencio con la alabanza. Que nuestras bocas expresen la alabanza; que nuestros labios la confiesen; que tu alabanza vibre en nosotros (estrofa 2).

Dado que en nuestro Señor está injertada la raíz de nuestra fe, aunque se encuentre lejos, se halla cerca por la unión del amor. Que las raíces de nuestro amor estén unidas a él; que la plena medida de su compasión se derrame sobre nosotros" (estrofa 6: ib., pp. 77 y 80). [Audiencia general del Miércoles 5 de febrero de 2003]

 

monición

El salmo 116 es una doxología por las maravillas que Dios ha realizado en medio de su pueblo: Firme ha sido su misericordia con nosotros. Y, como entre todas estas maravillas de Dios la resurrección de Jesucristo es la culminación de todas, por ello precisamente este salmo encuentra en la hora de Laudes su momento más apropiado. Que todo nuestro ser bendiga, pues, a Dios, cuya fidelidad a sus antiguas promesas de protección a su pueblo ha sido firme, se ha manifestado a nosotros y dura por siempre.

Oración I: Señor, Dios eterno y todopoderoso, que, para mostrar tu fidelidad, has ratificado las promesas hechas a los patriarcas y, para manifestar tu misericordia, has querido también que los pueblos gentiles aclamaran tu nombre; reúne en tu Iglesia a los hombres de todas las naciones y de todos los pueblos a fin de que, unidos en un mismo espíritu, aclamen tu misericordia y tu fidelidad, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración II: Señor Dios, a quien alaban todas las naciones y aclaman todos los pueblos, te pedimos humildemente que tu fidelidad para con nosotros dure por siempre y tu misericordia alcance todas las naciones. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén. [Pedro Farnés]

 

para el rezo cristiano

Introducción general

Este brevísimo salmo, el más pequeño del salterio, tiene entidad independiente, sin hacer de él la conclusión del salmo anterior: la invitación a la alabanza va seguida de la motivación. Por el lenguaje y por el contenido procede de la comunidad post-exílica. ¿Para festejar la gracia de la restauración? ¿Como una pieza cultual para ser recitada por los judíos y prosélitos con motivo de alguna peregrinación o fiesta? No lo sabemos. Lo cierto es que celebra el universalismo yahwista fundamentado en atributos permanentes del Dios universal. Por ambas razones el salmo tiene un alcance universal.

En la celebración comunitaria se pueden tomar en consideración los dos momentos del salmo:

Presidente, Invitación a la alabanza: "Alabad al Señor... todos los pueblos" (v. 1).

Asamblea, Motivo de la alabanza: "Firme es su misericordia... dura por siempre" (v. 2).

Si se canta, cosa que es recomendable por ser un himno de alabanza, después de cada versículo, cantado por un solista, podrían repetir todos "Aleluya".

"Acogeos mutuamente"

La elección de Israel desembocó en el universalismo cuando comprendió que no sólo había sido separado de entre los pueblos, sino para los pueblos. Para llegar aquí hubo de mediar el destierro con la posterior restauración. En este momento el Dios de Israel, nocionalmente universal, comienza a ser vivencialmente universal. La barrera nacionalista caerá definitivamente cuando se derrumbe el muro que separaba a judíos y paganos, dándonos la cercanía a quienes antes estábamos lejos (Ef 2,13). Nace la Iglesia con vocación y misión universalista. Consecuencia de esto es la acogida mutua que debemos dispensarnos "como nos acogió Cristo para gloria de Dios" y como acogerá en el Reino eterno a hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación. Unidos ya ahora a todos los pueblos cantamos.

"Si somos infieles, Él permanece fiel"

La íntima historia de todo creyente es un claroscuro de infidelidad personal y de fidelidad divina. El presente restaurado del que goza el Pueblo -y que motiva la alabanza- es efecto de la fidelidad de Dios a sí mismo y a la palabra dada, cuya solidez resiste la prueba de los siglos. Una fidelidad que toma carne humana en el testigo fiel: manifestación de la fidelidad de Dios, el "sí" a sus promesas. Cristo es una invitación al creyente para que también él sea fiel. Es una conducta que traerá consigo gran dosis de dolor, con la consiguiente paciencia y constancia, en el sufrimiento. Quien supere la prueba de la fidelidad se sentará en el trono del Vencedor (Ap 3,21). Celebremos ahora la gran fidelidad de Dios y hagamos votos por nuestra fidelidad.

Resonancias en la vida religiosa

Alabanza de los hijos dispersos: Nuestra misión universal nos dilata el corazón. Dios Padre nos ha enviado al mundo, como a Jesús. El vasto mundo que es Europa, Asia, África, América y Oceanía es nuestro destino misionero. Tantos millones y millones de hombres, a quienes Dios Padre dice en Jesús: "Hijos míos, Hijas mías", están esperando nuestro mensaje. Es una espera silenciosa, anónima, real; la creación entera está ansiosa de la manifestación de los hijos de Dios. Que le alaben todos los hombres. Que lo aclamen los pueblos de sus "hijos dispersos". Dios sigue manteniendo su amor de Padre y nadie ni nada destruirá su amor fiel e inquebrantable.

Oraciones sálmicas

Oración I: Que te alaben, Señor, todas las naciones y te aclamen todos los pueblos porque has derribado el muro de separación y han caído las barreras que dividían a los hombres: a todos nos has dado acogida en Cristo; borra toda mezquindad y egoísmo entre nosotros; que nuestra acogida mutua sea sin reservas hasta que un día nos acojas en tu Reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración II: Señor Dios todopoderoso y eterno, para mostrar tu fidelidad has ratificado todas las promesas en Cristo; así sabemos que tu fidelidad dura por siempre. Reúne a los hombres de todos los pueblos y naciones y fortalece de tal suerte su fidelidad que aclamen siempre la firmeza de tu misericordia con nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. [Ángel Aparicio y José Cristo Rey García]

 

comentario exegético

[Esta brevísima pieza poética, el aleluya de todos los pueblos, tiene el aire de una doxología que se repetiría al principio y al fin de las funciones litúrgicas. El salmista, en nombre del pueblo, invita a todas las naciones a asociarse a las alabanzas a Yahvé por haber mostrado su piedad y fidelidad hacia su pueblo. La proyección es netamente mesiánica, pues se da acceso a todas las gentes a participar en el culto al Dios de Israel. El poeta considera las voces de todos los pueblos como un gigantesco orfeón que entona el aleluya en honor del Dios único, especialmente vinculado a los destinos de Israel como centro de la historia. La piedad y la fidelidad de Yahvé para con su pueblo son una prenda de benevolencia para todas las naciones, ya que Israel constituye como las primicias de todos los pueblos en los planes salvadores del Dios único.

Esta invitación a las naciones a asociarse a las alabanzas de Yahvé en torno a Israel prueba el carácter excepcional del pueblo elegido en orden a la salvación del mundo. He aquí cómo bellamente explica esta idea el cardenal Faulhaber: "El salmista quisiera reunir todos los pueblos de la tierra en un orfeón gigantesco, cuyos coros masivos cantaran al Señor de la revelación un aleluya de miles y miles de voces, una verdadera coral de Pentecostés. La primera mitad del salmo contiene la invitación a establecer el orfeón mundial y a cantar; la segunda mitad expone los motivos de la invitación... El objeto perpetuo y continuo del canto de los pueblos es Yahvé, el Dios de la revelación y de la redención... Las dos columnas sobre las que se funda la salvación de los pueblos, sobre las que también, por consiguiente, se basa la acción de gracias de los gentiles por la actividad salvifica de Dios, son la misericordia y la fidelidad de Dios. Su misericordia ha construido sólidamente, en la antigua alianza, los muros de los cimientos; su fidelidad garantiza que el edificio será llevado a buen término en la nueva alianza. Ante la mirada profética del salmista, el edificio está ya en pie, completamente acabado. La barrera entre Israel y las naciones ha sido echada a tierra (Rm 15,11). Puesto que el Mesías es la piedra angular que debe unir en un edificio único el pueblo de Canaán con los otros pueblos, este salmo 116 recibe de su autor una coloración mesiánica. Por el Mesías, el gran retoño de Israel, las bendiciones de la revelación, las verdades y las gracias, se derraman sobre todos los pueblos. El Mesías representa el unísono y el acorde de las voces en el aleluya de la humanidad rescatada. Israel estaba encargado de dirigir el canto, pero no de hacer de solista".-- Maximiliano García Cordero, en la Biblia comentada de la BAC]

 

notas

El salmo 116 es el más corto del Salterio. Se le ha considerado un fragmento desprendido de otro salmo que lo tuviera al comienzo o, sobre todo, al fin. Algunos han querido ver en él un epílogo del salmo anterior; otros, un preludio al siguiente, porque la división de los salmos 112-117 fluctúa grandemente en la tradición. Pero este salmo tiene propia subsistencia. Parece una antífona o estribillo, a modo del Gloria Patri. Sus dos únicos versículos encierran un iluminado universalismo con reflejos purísimos de fe, esperanza y amor en el verdadero Dios. Es una proclama universal nacida de un encendido celo por la divina gloria. Su mejor comentarista es San Pablo, quien le ha dado sentido mesiánico y abierto horizontes de catolicidad (Rm 15,8-12).

V. 1: Aleluya. Algunos la trasladan del fin del salmo al comienzo del mismo. Este v. ofrece tres elementos trascendentes: sujeto, acción y objeto sobre el cual la acción se dirige. El sujeto son las naciones y los pueblos. "Naciones" (gôyim), propiamente, es todo lo que no es Israel; "pueblos" indica, bajo el mismo aspecto distintivo, más la variedad. La invitación se dirige, como en los salmos escatológicos, a todos los pueblos distintos de Israel, no a los hijos de Israel disgregados por las naciones, ni a los congregados en acto litúrgico. La acción es la de alabanza: alabad; aclamad, verbo arameo que indica radicalmente "acariciad delicadamente", "decid loores". El objeto es Yahvé, Dios de Israel.

V. 2: "Firme es su misericordia" se refiere más al pasado. En cambio, "dura por siempre", mira preferentemente al futuro. La cuestión problemática está en la frase "con nosotros", que al primer análisis no se ve claro si debe considerarse pronunciada por las naciones, o por Israel, o por todos a la vez. La "misericordia y fidelidad" divinas se dicen a favor de la comunidad israelítica en toda su historia o en general, pues ésas son "las sendas de Yahvé" (Sal 24,10), y en anuncios proféticos en bien de la comunidad mesiánica, porque la definitiva "gracia y fidelidad", a la cual confluyen todas las otras, es el Mesías.

[R. Arconada, en La Sagrada Escritura. Texto y comentario, de la BAC]

 

 

El Testigo Fiel
† solo a Dios la gloria †

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