Eikos XI
Eikos
Como la antorcha encendida que ilumina a los que están en tinieblas, así vemos a la Virgen Santa. ella enciende la llama inmaterial;
ella enseña el conocimiento de lo divino;
ella ilumina el espíritu como una aurora
y es a ella a quien veneramos en esta llamada:
Ave, rayo de sol espiritual,
Ave, astro de luz que no se pone,
Ave, relámpago que ilumina a las almas,
Ave, centella que aterroriza a los enemigos,
Ave, tú que haces brillar a las luces radiantes,
Ave, tú que haces correr a los ríos abundantes,
Ave, imagen viva del agua del bautismo,
Ave, tú que lavas las manchas del pecado,
Ave, tú que limpias nuestras conciencias,
Ave, vaso que extrae la alegría,
Ave, olor de los perfumes de Cristo,
Ave, vida de alegría misteriosa,
Ave, Esposa inmaculada
Antífona
El que borra los pecados de los hombres,
habiendo querido cubrir con su gracia todas las deudas antiguas,
vino él mismo a los que se habían apartado de su gracia
y, desgarrando las ataduras de nuestros pecados,
oye elevarse hacia Él este canto nuestro:
¡Aleluya, aleluya, aleluya!