II estación. Cuando Jesús recibio la cruz
Sobre sus hombros pusieron
el leño de la victoria.
Él, carpintero, sabía
de maderas olorosas.
Y la levantó triunfante,
como levanta a su esposa
el amante enamorado
en la noche de sus bodas.
¡Aborrecerla o amarla?
En esta vía dolorosa,
la cruz se clavó por siempre
en mi corazón, muy honda.
Cruz de Jesús y del hombre,
divina cruz redentora,
ligero yugo amoroso,
¡puente que lleva a la Gloria!
Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.
Dios te salve, María ...