XI estación, Mi recuerdo de los clavos
Sobre la roca tendieron
la cruz para desclavarlo.
Yo les rogaba: -¡ Por Dios,
no le lastimen las manos!
... Y estaban duras y frías,
ellas que hicieron milagros
y, tantas veces, filiales,
con amor me acariciaron.
Manos de mi Dios, heridas
y, como sus pies, de mármol.
Manos y pies de mi Niño,
por obediencia entregados.
Que si dejaron la cruz
es por ir apresurados
a quitarte, pecador,
de tus miserias los clavos.
Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.
Dios te salve, María ...