María tu tenías los ojos abiertos
María, Tú tenías los ojos abiertos,
No para atender sólo a tus necesidades, sino para mirar a todos lo que te rodeaban.
En Caná percibiste una situación de necesidad; los novios no tenían vino.
No sólo te diste cuenta, sino que intentaste remediar la situación.
Comunicaste a Jesús lo que pasaba y pusiste en El tu confianza.
Nosotros vemos muchas necesidades, pero no siempre nos interpelan;
creemos que superan de tal modo nuestras posibilidades
que al final terminamos por no escuchar ni remediar nada.
María, enséñanos que, frente a toda necesidad,
siempre podamos hacer ese poquito que está en nosotros,
nuestro pequeño gesto.
Puede iniciar como el tuyo: la acción de Jesús.
Y de tantos hermanos y hermanas que esperan quien les despierte.
Amen