La Virgen Madre
Andres el orador
Ella ha conocido el dar a luz permaneciendo Virgen.
A las órdenes divinas, Ella ha dado su carne,
enseñando a los que vendrían que sólo la fe
puede poseer a Cristo.
Ha creído y concebido al Verbo:
su cuerpo ha contenido al Señor.
El Creador se hace criatura,
el Rey toma cuerpo de un servidor;
y en una morada humana
reside el Autor de la vida.
Él es sembrador y simiente,
Él es autor de su Madre;
Hijo del hombre y Padre de los hombres.
Con su nacimiento glorioso,
la Luz ha llegado a la vida,
abandonando la morada a través
de puertas cerradas;
Virgen y Madre,
estas dos glorias quedan unidas:
Madre, da a luz al Hombre,
y Virgen, conoce a Dios.
En el Unigénito del Padre
adoramos dos naturalezas:
humana y divina,
las dos en una Persona,
las dos son verdaderas.
Su Espíritu y su Padre
están unidos a Él por siempre,
Trinidad sencilla
y trina sencillez.
Dos veces engendrado,
como Creador sin madre,
como Redentor sin padre,
por una y otra razón es grande,
tanto más grande
en su humildad.
Así quiso nacer el vencedor
de las faltas de este mundo,
el que, muriendo,
obligó a morir a la muerte.
El que, por su poder,
protege nuestras vidas.
El proteja, Rusticiana, a tu estirpe.