Despedida
Florian Rodero
Tejiendo estaba la Madre,
la túnica para el Hijo.
Daba la última puntada
al postrer de los vestidos.
La túnica de la Pascua,
tejida toda de lino;
zurcida con los dolores
de los maderos de oficio.
Volvió Jesús esa tarde
de sus austeros retiros.
Mañana - dijo a la madre -
voy al Jordán, me retiro;
quiero que Juan me bautice
antes que todo dé inicio.
Pero Jesús de mi vida,
si eres blanco desde niño;
si te concebí en mi seno
como un lucero divino.
OH, quizá Madre, no entiendes
que necesito el bautismo;
no del agua de mi tierra,
pues de pecado estoy limpio;
mas quiero decir a Juan
que su tiempo se ha cumplido.
Aquel ocaso los dos,
hablaron al infinito;
del agua y del pan celestes
y de las cruces de olivos;
y del templo y de la Ley,
del amor y del camino;
que el Padre le habia anunciado
en sus coloquios divinos.
¡OH, qué noche aquella noche
de prolongado despido!
Ahora el Padre le ha llamado,
¿su Hijo, de Quién es Hijo?
Y la palabra del ángel
no le descubrió el sigilo.
El alba llamó a la puerta
y de luces entró un río;
la madre besó a Jesús,
ve con el Padre, Hijo mío.