En el gran alboroto de la broma de santos inocentes de ETF, se me antojo hacer una pregunta
que sigue un poco mi comentario de aquella publicación
Realmente existieron los niños masacrados por herodes?
Lo pregunto por que no tengo la certeza de si la Iglesia canonizo a los niños que supuestamente murieron aquel día, o solo es una tradición.
A su vez la intención de esta pregunta es comprender, en caso de que la respuesta anterior sea afirmativa, como la Iglesia canoniza a unos niños anónimos sin mas fuentes que lo que dice el evangelio. Ya que de ser asi, que parametros usaria la Iglesia para suponer que estos niños existieron.. y no asi Jonas, o Job... el estilo literario????? que estos estan en el AT...??? lo pregunto por que hoy en dia los procedimientos para canonizar a alguien son muy estrictos...
Bueno, la pregunta, que parece simple, es complicadísima, porque tiene muchos aspectos; espero ser competente en algunos de ellos, al menos em los que tienen que ver con la Biblia. Pero vayamos primero a despejar una cuestión que puede llevar a confusión: la "canonización", como procedimiento oficial de reconocimiento de un santo -y que según algunos teólogos incluso compromete la infalibilidad-, aunque no todos están de acuerdo con eso) es algo que comienza en el siglo XII; no recuerdo la fecha ahora mismo, pero la puedo buscar, porque es un dato más o menos accesible.
Ningún santo anterior está "canonizado", sino que la Iglesia se limita a reconocer su "culto inmemorial", es decir que acepta que la tradición cultual es fuente de la fe, sin que necesariamente eso implique la certeza histórica de todos los datos contenidos en esa tradición.... ¡ni siquiera san Pedro está canonizado! ![]()
De hecho, a lo largo de la historia ha venido siendo un problema, pero también una hermosa fuente de vinclulación con el pasado la investigación de cuáles de esos "santos" que la tradición celebra pueden ser establecidos, con qué certeza, bajo qué datos. Es una parte interesantísima del estudio histórico de la iglesia, y hay especialistas brillantes que han trabajado y trabajan permanentemente en ello.
Por ejemplo, para que te des una idea (pero de esto hay miles de ejemplos), la nueva redacción del Santoral dice, respecto de Jonás, el 21 de septiembre:
«Conmemoración de san Jonás, profeta, hijo de Amitay (2Re 14, 25), cuyo nombre lleva un libro del Antiguo Testamento, y su conocida expulsión del vientre del cetáceo es presentada en el propio Evangelio como signo de la Resurrección del Señor (Mt 12, 40).»
Fijate que ya no se dice que escribió un libro sino que "un libro lleva su nombre", que no es lo mismo, que la expulsión del vientre de la ballena es signo de la resurrección, poniendo por tanto el acento en la resurrección, y no en el hecho de la expulsión cuya expulsión es, desde luego, legendaria, y al personaje mismo se lo identifica con un profeta sí existente, mencionado en el libro Segundo de los Reyes. Todos estos son datos de la crítica bíblica, que de a poco van pasando a la conciencia común, a través del culto, como los datos de la crítica bíblica de San Agustín o San Jerónimo pasaron a la conciencia común de los creyentes de tanto ser evocados en el culto y la enseñanza.
Es sólo un ejemplito, pero es para que veas que la Iglesia no se limita a "tragarse" historias junto con leyendas y tradiciones folclóricas, sino que de cada cosa va separando los datos que pueden ser avalados, de los que, podríamos decir, dan colorido a la narración sin que tengan por qué ser aceptados con la autoridad de una revelación.
De los mártires inocentes el Santoral dice oficialmente algo muy distinto que lo que a lo mejor suponemos que dice, y desde luego algo muy distinto que ese nuevo invento seudopiadoso de una especie de día de luto por todos los inocentes muertos en el planeta, el Santoral dice:
«Fiesta de los santos Inocentes mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien habían adorado los Magos, y que fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que derramarían su sangre por Dios y el Cordero»
La frase central, desde luego es «que fueron honrados como mártires....», porque precisaemnte lo más problemático que tinen los "santos inocentes" es que no "eligieron" ser mártires. A su vez, como puede verse, la redacción pone su acento en la "iglesia martirial" que sigue a Jesús, no tanto -aunque sin negarlo- en el "acontecimiento histórico".
Bueno, esto como para empezar, luego vemos qué se puede leer en el propio texto de Mateo, nuestra única fuente en torno a los santos inocentes.
---------------------
«Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre» (San Libosio, obispo y mártir)
Resumiendo, entonces, este primerísimo acercamiento al problema:
Lo que la Iglesia honra no es la existencia de los niños sino el inicio de la «iglesia martirial», es más: festeja estar asociada a la cruz desde los comienzos.
El problema de la existencia o no de los niños inocentes de Belén no se puede dirimir con el santoral, sino que debe ser enfocado desde el relato de san Mateo.
Lamentablemente es tan escasísimo el material disponible -apenas 3 versículos de san Mateo y ni una sola referencia más en ningún otro lado-, que se hace muy difícil hacer un "juicio de existencia" a partir de eso.
En general en la exégesis desde hace siglo o siglo y medio, el consenso es que se trata de una referencia estrictamente simbólica y literaria, es decir que no recuerda ningún "hecho ocurrido". Son poquitísimos los exégetas que aceptan que detrás del relato haya algun suceso histórico. Yo en realidad estoy más del lado de quienes afirman que algo ocurrió, pero es una postura personal, que no debe entendderse como obligatoria en ningún caso: no hay ninguna objeción de fe a afirmar que se trate de un relato "parabólico" o de alguna manera simbólico. Honramos un montón de acontecimientos que no necesariamente sucedieron, sino que expresan el sentido profundo de las cosas que sí sucedieron.
Yo sé que siempre es espinoso tratar estas cuestiones de "lo que ocurrió y lo que no ocurrió", pero prefiero mil veces tratarlo y no esa hipocresía tremenda que supone tener una casta de gente que "sabe lo que pasó" (curas, exégetas, etc), y luego el "pueblito" al que se le tiene que decir lo que desea oir si no te linchan.
Quien quiera leer un exégeta confiable y autorizado en la materia (dedicó gran parte de su trabajo profesional a los relatos de infancia de Jesús) puede leer "El nacimiento del Mesías", de Raymond Brown; el libro está oficialmente en línea, en la biblioteca de Google, http://.books.google.com/books?id=W0bEwh4tKQYC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q=&f=false, supuestamente le faltan páginas (se supone que es una vista previa), pero al menos de lo que estuve viendo, lo que le falta son portadillas y páginas sin importancia, el libro es perfectamente legible. Como siempre, es un libro especializado, así que puede que necesoten algunas nociones previas para acercarse, pero con probar nadie pierde demasiado, y es mejor leer gente seria aunque se entienda poco que leer tonterías que se ent9ienden del todo pero no aprovechan. Para los que no saben si les tambaleará la fe católica leyendo a un exégeta católico, les comento que el nihil obstat está firmado por Miles Bourke, censor deputatus, y el Imprimatur por James Mahoney, Vocario General de la Archidiócesis de NY.
Opsssss, lo siento mucho, acabo de buscar en el libro para poder referenciar lo que digo y ya no están en línea las páginas 192 a 208, que es donde se trataba de la cuestión d ela historicidad del relato de los inocentes. Tendrán que buscar en una biblioteca o esperar a que Google lo ponga de nuevo; pienso que debió haber sido muy consultado estos días, y quitaron esas páginas de la vista previa, lo siento mucho. Esta nota la estoy ageregando con posterioridad a lo que sigue, así que no obsta a lo que desarrollo allí.
Bueno, ahora sí, me voy a guiar por ese libro. La cuestión fundamental es que con los inocentes de Belén nos movemos en el terreno de los argumentos "ex silentio", es decir, de la argumentación por lo que no está dicho, porque lo que está dicho es tan escaso, que es imposible deducir ningún juicio de existencia de ello, así que si uno quiere hacer un juicio de existencia tiene que ir a lo que no se dice, y por qué no se lo dice.
Así que simplemente voy a presentar las dos secuencias argumentales -siempre ex silentio-, es decir, la de los que lo afirman y la de los que lo niegan:
Los que afirman que ocurrió dicen:
-No es la clase de tradiciones de las que una fe religiosa estaría orgullosa, si se lo recuerda es porque algo (no necesariamente tal como lo cuenta Mateo) debió haber ocurrido, sea como sea el proceso catequético y narrativo con el que luego "eso" adquiere un lugar en la narración del Evangelio de Infancia mateano.
-Esta misma perplejidad ante lo que no debería haber ocurrido ayuda a explicar por qué ninguno de los otros recuerdos sobre los orígenes de Jesús mencionan este hecho.
-El hecho entra en el paradigma de la actuación Herodiana, quien no tuvo ningún empacho en asesinar a tres de sus hijos por el solo hecho de que pudieran disputarle el poder cuando crecieran.
Los que afirman que no ocurrió dicen:
-Nuestro principal testimonio en relación a Herodes, que es Flavio Josefo en sus «Antigüedades judías», no menciona este hecho, cuando en realidad sería esperable que lo comente, ya que estaba especialmente interesado en mostrar la brutalidad de Herodes, y dedicó parte de su investigación (tres libros de su obra) a recabar hechos fidedignos que permitieran demostrar tal brutalidad.
-La narración está muy "mal cosida" con el relato de los Magos, ya que si el episodio de los Magos ocurrió, a los eficaces servicios secretos de Herodes no les hubiera debido surgir ninguna duda de cuál era el niño del que había que deshacerse (normalmente cuando nace un niño no hay tal despliegue de visitantes orientales, con fenómenos cósmicos incluidos), y si el episodio de los Magos no ocurrió y se trata de una ficción literaria, por la misma razón puede aceptarse como la solución más sencilla que el episodio de los inocentes representa también una ficción literaria.
Bueno, hasta aquí las dos series argumentales. A Bron le convence más la segunda, a mí, la primera (pero Brown tiene, por lejos, mucha más autoridad que yo), así que ahí tienen los elementos para elegir por Uds. mismos.
---------------------
«Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre» (San Libosio, obispo y mártir)
Lo leo con calma, gracias Abel
O sea, resumiendo, que si resumimos... mejor no resumir.
------------
Mientras la ciencia tranquiliza, el arte perturba.
George Braque.
Yo pregunto, no? en el At está lleno de prefiguras y una de ellas , la matanza de los niños judíos por el faraón, era una prefigura de los Santos inocentes . No será que Mateo utilizó esta imágen de los santos inocentes para recordar la otra en que Moisés fue salvado? Como que traspoló la imágen.
Andrus.
Porque Él mismo ha manifestado: «ni te soltaré ni te abandonaré»
Sigo, como dicen que tal vez no haya sucedido, puede ser un recurso literario de Mateo?
Andrus x dos.
Porque Él mismo ha manifestado: «ni te soltaré ni te abandonaré»
De hecho es exactamente así como dices: el relato de Mateo es un antitypo (es decir, la contrafigura) del "typos", el modelo, que es la matanza de los primogénitos que acompaña el nacimiento de Moisés.
Las secuencias que Mateo va engarzando en su Evangelio de Infancia tienen siempre su correlato, su "typos", en el AT. A veces ese typos es muy complejo, por ejemplo, habitualmente se señala como typos de la visita de los Magos la visita de la reina de Saba a Salomón (1Re 10,1ss), leído en relación a Is 60,1ss (que es precisamente la lectura de AT que se lee en misa de Epifanía). Ahora bien, Brown detecta (no sé si él lo ve por primera vez o proviene de antes) que el trasfondo de la venida de los Magos hay que buscarlo en el episodio de Balaam, el profeta pagano que bendice a Israel ("Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca: de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel", Nm 24,17), que explicaría la función teológica de la estrella de Belén.
También Lucas engarza relatos tomados como "typoi" (el anuncio y nacimiento del Bautista es antitypo del de el profeta Samuel, por ejemplo) del "cumplimiento" en Jesús, aunque Mateo es más explícito en eso, e incluso se ocupa de hacer visibles las citas concretas del AT que utiliza como "claves" del cumplimiento ("esto ocurrió para que se cumpliera...")
Ahora bien, hay que separar dos aspectos que de ninguna manera son lo mismo:
Una cosa es que los narradores-catequistas acudan a un procedimiento muy habitual en la enseñanza religiosa judía, esto de "releer" las Escrituras encontrando en ellas el molde narrativo -procedimiento en el que los maestros judíos ("rabíes" -rebiim-) eran casi diría que artistas-, y otra distinta es la cuestión de si los acontecimientos narrados son enteramente ficcionales o tienen una base en acontecimientos históricamente ocurridos.
Son dos preguntas muy distintas, y realmente no se puede dar una respuesta genérica, es decir, no sirve ni es posible:
-ni suponer que porque lo cuenta el Evangelio entonces ocurrió en la historia (porque los "criterios de realidad" del Evangelio son muy distintos a los nuestros).
-ni suponer que porque se cuentan cosas tratando de extraer de ellas un antitypos entonces no ocurrieron (eso estaba de moda en la exégesis de los 60-70, pero realmente es un error metodológico).
Los criterios que validan la realidad histórica de un hecho en el Evangelio no son distintos a los que validan la realidad histórica de cualquier otro hecho en cualquier otro texto. Una cosa es que la Biblia nos merezca un respeto religioso especial y otra es que cambien los mecanismos reales de las cosas que ocurren o no ocurren por el hecho de que se cuentan en la Biblia.
En general, aunque esto varía un poco de época a época e incluso de estudioso a estudioso, hay cierto conjunto de "criterios de historicidad", que así como los tenemos presentes al estudiar cualquier hecho de la historia, debemos tambuién tenerlos presentes al preguntarnos por la historicidad de los hechos que narra la Biblia.
Corto porque se hace muy largo el post, pero realmente creo que vale la pena seguir, así que posteo y continúo abajo.
---------------------
«Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre» (San Libosio, obispo y mártir)
Me acordaba ahora de un ejemplo muy lindo:
Procopio fue un historiador de la época de Justiniano y Teodora (siglo VI), fue el historiador oficial, y así nos llegaron de él los libros de las Guerras, donde canta las loas del Emperador... pero el tipo odiaba a Justiniano, así que escribió otra obra, llamada "Analecta" o "historia secreta", donde contaba del Imperio todo lo que no podía contar en su papel de historiador oficial. Esa obra se descubrió y editó siglos más tarde. Me acuerdo que las ediciones del Centro Editor de América Latina habían publicado una selección (uf, cuánto hace!), que tuve oportunidad de leer. En un capítulo cuenta que "se dice" que varios testigos vieron cómo cuando Justiniano tenía sus sesiones de ministros en la sala del trono, mientras caminaba por la sala la cabeza se le desprendía del cuerpo... todo eso porque lo odia tanto que ya no sabe más cómo demostrar que Justiniano es el mismísimo demonio ![]()
Por supuesto que él lo cuenta en serio, pero ¿qué hacemos? ¿le creemos? por muy serio historiador que sea Procopio, por muy valioso qeu sea como narrador y como fuente histórica de esa época, cualquiera espontáneamente se da cuenta de que está cegado por el odio, y que la ideología le nubla el entendimiento. Naturalmente, el hecho de que el historiador sea habitualmente serio al contar sus historias hace que uno se piense dos veces antes de decir que tal o cual detalle es un disparate... pero hay cosas que no han ocurrido así nos la cuente el historiador más serio del planeta.
Para eso hace falta leer con criterio, y eso vale para el Evangelio, para Procopio y para la tira de Mafalda.
No hay un acuerdo general sobre cuáles son los criterios de historicidad que deben aceptarse, pero las discusiones son de detalle, más o menos se podrían concentrar en unos pocos que todos aceptan:
-Múltiple atestación: que un hecho esté atestiguado por fuentes múltiples que puedan considerarse independientes entre sí, es un criterio de primerísimo orden. ojo, no es múltiple atestación cuando simplemente uno cita a otro, por ejemplo, en 2Pedro se cita Carta de Judas: eso no es múltiple atestación. Pero en Lucas se dice que Jesús nació en Belén y en Mateo se dice lo mismo, aunque el modo como uno y otro tratan a Belén (Lucas como residencia ocasional y Mateo como residencia habitual) hace que se puedan considerar múltiple atestación.
-Independencia ideológica: éste es un buen criterio, pero claro, en la Biblia no se encuentra prácticamente nunca, es decir, que los testigos no sean "interesados"; más bien en la Biblia tenemos siempre ese límite: es un libro escrito de cabo a rabo por testigos interesados.
-Dificultad: es cuando una narración nos cuenta algo que uno percibe que para el narrador sería preferible no contarlo, porque lo hace quedar mal o le contradice sus tesis. Por ejemplo, ese criterio es el que me hace pensar en que "alguna matanza" hubo, precisamente porque no es de algo de lo que una comunidad religiosa se enorgullecería, ni fabricaría como ficción moralizante. Por muy sobrenaturalista que sea el relato del bautismo de Jesús, el principal criterio que usan los historiadores para deducir historicidad del hecho es que si Jesús no se hubiera sometido al bautismo de Juan realmente, a nadie se le hubiera ocurrido ficcionarlo, porque es difícil de explicar en el horizonte de la dogmática cristiana.
-Discontinuidad: cuando una narración cuenta algo que no dio lugar a una costumbre posterior, habiendo debido darla. por ejemplo, J. Jeremías utiliza este criterio cuando deduce historicidad en la invocación que Jesús hace del Padre como "Abba", porque eso, que debería haberse convertido en una costumbre, se perdió, posiblemente por pudor religioso, es decir, a los demás cristianos se les fue haciendo espiritualmente difícil sostener esa familiaridad con Dios, a pesar de que todavía Pablo (recordemos que escribe antes que los evangelios) atestigua que "Abba" es una palabra "del Espíritu".
Hay más (Meier, que los explica muy bien en "Jesús, un judío marginal", si mal no recuerdo tabula diez criterios, cinco primarios y cinco secundarios), pero estos cuatro creo que son muy determinantes, y más o menos, con los matices que se quieran, pero cualquiera que se pregunta por la historicidad de un hecho, del Evangelio o de cualquier otro, pasa por ellos.
---------------------
«Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre» (San Libosio, obispo y mártir)
Te iba comentar algo, pero abrí el link que pusiste de Brown y ya me facinó el prólogo. Veré si mis conocimientos acerca de lo aprendido en mi infancia sobre la niñez del Salvador me ayudan , me alejan o no, si estoy de acuerdo, si em hace ruido y por qué. Mañana parto de viaje a la costa. Asi que imprimiré este link. Uff son 620 p´sginas. Bueno, imprimiré 100. Total tengo papel de sobra. Lo que no sé si llego con la tinta.
Al regreso te cuento.
Un abrazo, Andrea.
Porque Él mismo ha manifestado: «ni te soltaré ni te abandonaré»
Lo que no sé si llego con la tinta.
Tan cara que es...
Ningún santo anterior está "canonizado", sino que la Iglesia se limita a reconocer su "culto inmemorial", es decir que acepta que la tradición cultual es fuente de la fe, sin que necesariamente eso implique la certeza histórica de todos los datos contenidos en esa tradición.... ¡ni siquiera san Pedro está canonizado!
Dato muy bueno que desconocía por completo.
Para mí un elemento decisivo para volver a valorizar la realidad del hecho de la matanza de inocentes fueron los cálculos demográficos, relativamente recientes, sobre cuántos niños pudieron haber sido.
Lo que yo estudié en la facultad (y que como no es mi tema tampoco había vuelto a revisar) era que una matanza de miles de niños de la que no quedara ni huella en la historia era sencillamente un imposible, y así se despachaba en los 80 la historicidad del tema, lo cual, si piensan bien el argumento, es cierto.
Ahora bien, con Brown me enteré de que hay cálculos un poco más realistas que los "miles de niños". Lamentablemente él no menciona una fuente específica (sí en bibliografía, pero nada de lo que ponga el dato exacto para ir a leer), sin embargo parece que sencillamente no se puede considerar que hubiera entre la aldea y los alerededores más de 1000 personas en total (y parece que ya eso es mucho), lo que por cálculos que no sé hacer pero que parecen bien hechos se llega a que niños varones de unos dos años podía haber entre 10 y 20, o quizás menos de diez.
Por supuesto que una cantidad muy lejana de los "miles" que se decía literalmente en el Medioevo, y muy lejano de la cantidad indeterminda pero grande que el relato de san Mateo transmite. Es verdad que el evangelista no da cifra, pero es difícil imaginarse esa pequeña cantidad leyendo uqe
«Un clamor se ha oído en Ramá,
mucho llanto y lamento:
es Raquel que llora a sus hijos,
y no quiere consolarse,
porque ya no existen.»
Ahora bien, decía que saber de esa pequeña cantidad me ha permitido, al menos a mí, reconciliarme con la posible historicidad del hecho, porque me entra perfectamente en los criterios históricos que unos soldados de Herodes vayan a buscar al Niño, incluso aunque tuvieran el dato cierto de cuál era la casa en la que debían buscar, y que viéndose burlados, por pura brutalidad, maten unos niños en venganza. El poder, cuando quiere suplantar al auténtico poder de Dios, obra así. Eso es compatible perfectamente con que no haya quedado huella en la historia, porque es un puñado de muertes sin sentido ni lógica... hasta que Mateo encuentra la "lógica profunda" del hecho, digamos que hasta que hace la lectura a la luz de la Cruz.
---------------------
«Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre» (San Libosio, obispo y mártir)